Los tornados pueden aparecer en cualquier parte de los Estados Unidos, pero la mayor parte se concentra en la zona central‑sur del país, conocida popularmente como el Corredor de Tornados o Tornado Alley.
En esta franja se incluyen estados como Oklahoma, Kansas, Nebraska, Texas e Iowa, donde la combinación de aire cálido y húmedo del sur con corrientes frías del norte genera condiciones atmosféricas propicias para la formación de tormentas severas.
La frecuencia e intensidad de los tornados alcanza su pico durante la primavera y el verano, periodos en los que la inestabilidad del aire y los fuertes gradientes de presión son más pronunciados.