Durante el periodo de los Estuardo (1603‑1714) la alimentación de la población más humilde de Inglaterra era escasa, monótona y basada en productos locales y de temporada. A continuación se describen los alimentos que formaban la dieta cotidiana de los pobres.
Pan
El pan era el alimento básico de todas las clases sociales. Los más pobres consumían pan elaborado con harinas de centeno o cebada, más baratas que la de trigo. Este pan era oscuro, denso y, a veces, se enriquecía con avena, habas o guisantes para alargarlo.
Porridge (gachas)
Las gachas eran otro plato esencial. Se preparaban con avena o cebada, mezcladas con agua o leche, y se cocinaban hasta obtener una consistencia espesa. Era una fuente de energía barata y fácil de digerir.
Verduras
Las verduras de raíz eran las más accesibles: nabos, zanahorias y chirivías. También se consumían cebollas, puerros y repollos, siempre según la disponibilidad estacional y el cultivo propio o del mercado local.
Frutas
Las frutas eran menos frecuentes, pero se recogían en setos y campos cuando la temporada lo permitía. Manzanas, peras, ciruelas y bayas silvestres eran las más habituales.
Lácteos
Los productos lácteos eran un lujo para la mayoría. El acceso a leche fresca, mantequilla o queso estaba limitado; sólo algunas familias mantenían unas cuantas gallinas para obtener huevos, pero la leche y sus derivados se reservaban a los más acomodados.
Carnes
La carne era un alimento raro y reservado para ocasiones especiales. Cuando se consumía, solía aparecer en guisos, pasteles o picadillos hechos con cortes baratos o despojos (vísceras).
Pescado
El pescado representaba una fuente de proteína más accesible, sobre todo en zonas costeras. Arenques, caballas y sprats eran los pescados más consumidos por los pobres.
Hierbas y especias
Para dar sabor a una dieta a menudo insípida se utilizaban hierbas como el perejil, la salvia, el romero y el tomillo. Las especias más costosas –pimienta, jengibre y canela– se empleaban con moderación, reservándose para los que podían permitírselas.
En resumen, la dieta de los pobres durante la era estuárdica se caracterizaba por su simplicidad, su dependencia de productos locales y de temporada, y la escasez de carnes y lácteos, lo que hacía que la nutrición fuera un desafío constante para los sectores más desfavorecidos.