Historia de Sudamérica

La cultura Ichma: sociedad y territorio en la costa central del Perú

La cultura Ichma: sociedad y territorio en la costa central del Perú

Ichma (también escrito Ychma, Ychsma o Ichmay) fue un señorío o entidad estatal de la época preincaica que se desarrolló en la costa central del actual Perú, en parte del departamento de Lima, entre los años 900 y 1470 d.C., periodos conocidos como el Horizonte Medio y la Edad Intermedia Temprana. Su expresión cultural no constituye un estilo homogéneo, pero el término «cultura Ichma» se ha popularizado para referirse a sus manifestaciones.

Centro ceremonial principal

El corazón religioso del señorío fue Pachacámac, donde se erigió un templo dedicado a la deidad homónima. Los habitantes de los valles de Lurín y Rímac fueron agricultores expertos, dominaron la pesca y el comercio a gran escala y desarrollaron una compleja red de canales heredada de la cultura Lima.

La cultura Ichma: sociedad y territorio en la costa central del Perú

El dios Pachacámac era temido y venerado; recibió ofrendas, sacrificios humanos y peregrinos de todo el mundo andino. En el siglo XV el Imperio Inca lo anexó pacíficamente, manteniendo el culto. En 1533 los españoles, bajo el mando de Hernando Pizarro y Miguel de Estete, lo saquearon y destruyeron gran parte del complejo.

Etimología

Según la historiadora María Rostworowski, Ichma era el nombre original de la divinidad venerada en Pachacámac, en la lengua de la costa peruana (yunga). El nombre Pachacámac es de origen quechua impuesto por los incas y significa “el que hace el mundo”. Algunos autores relacionan ichma con el tinte rojo extraído del achiote (Bixa orellana) o con el término llimpi, usado para designar el mercurio y su color bermellón, empleado como maquillaje ritual.

Ubicación geográfica

El señorío Ichma comprendía los valles medio y bajo de los ríos Lurín y Rímac, en la zona costera que hoy pertenece a la provincia de Lima. Las fuentes etnohistóricas hablan de un grupo étnico ichma que dominó esos valles hasta la llegada de los incas, aunque la evidencia arqueológica muestra diversidad de estilos cerámicos y arquitectónicos, lo que sugiere que el término agrupaba varios curacazgos.

Capital y principales centros

La capital fue Pachacámac, un centro administrativo‑ceremonial ampliado con pirámides de adobe y rampas. Otros centros importantes fueron:

  • Valle de Lurín: Maracuyá, Pampa de Flores, Jacinto Grande, Mal Paso, Molle, Manchay Alto, Huaycán, Chontay y Avillay.
  • Valle de Rímac: Armatambo, Maranga (ciudadela de Tapia con huacas como Tres Palos, Cruz Blanca, San Miguel, La Cruz, La Palma), Mateo Salado, Mango Brand, Fortaleza Campoy, Huaca Huantille, Huaca San Borja, entre otras.
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Organización política

El señorío estaba constituido por varios curacazgos situados en los valles de Lurín y Rímac, entre los que se destacan Sulco (Surco), Guatca, Lima, Maranca (Maranga) y Callao. Se presume que formaban una especie de confederación, aunque los datos son escasos.

Organización social

La población se dividía según su especialización: pescadores, agricultores, comerciantes y artesanos. En la cúspide de la pirámide social estaban los señores o nobles, que conformaban la élite gobernante.

Organización económica

La economía se basaba en la agricultura, la pesca y el intercambio de excedentes. Aprovecharon y ampliaron la red de canales heredada de la cultura Lima, lo que les permitió cultivar extensas áreas fértiles en los valles. Los grandes recintos ceremoniales también funcionaban como almacenes de alimentos y talleres de producción de bienes de lujo.

Contexto histórico

Al colapsar el Imperio Wari alrededor del 900 d.C., surgieron expresiones culturales regionales que dieron origen al señorío Ichma. Se abandonaron los grandes centros de la época anterior (como Cajamarquilla) y se fundaron nuevos asentamientos costeros, entre ellos Pachacámac y Armatambo. Al norte, el señorío de Collique dominaba el valle del Chillón y la zona de Carabayllo.

En torno a 1470 d.C. los incas, bajo el mando del príncipe Túpac Yupanqui (el Sapa Inca era Pachacútec), incorporaron el territorio ichma al Tahuantinsuyo. Los líderes locales juraron lealtad y el santuario de Pachacámac siguió funcionando, ampliado con un templo al Sol y una Acllahuasi incas.

Se estima que más de 150 000 habitantes vivían solo en el valle bajo del Rímac, pues los cronistas indican que los incas organizaban la zona en tres “Huns”, cada una con diez mil familias.

Arte

Arquitectura

Los ichmas son conocidos por sus pirámides truncadas de adobe, a menudo con rampas de acceso y, en algunos casos, una base de piedra. Dos rasgos distintivos son el uso masivo de adobe (adobones) y la presencia de grandes rampas.

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En Pachacámac se han identificado 15 templos con rampas. En Maranga destacan las huacas de La Palma y Tres Palos. Tras la conquista inca, estas estructuras fueron reemplazadas por el estilo arquitectónico andino.

Cerámica

La cerámica ichma se caracteriza por una pasta gruesa y un color rojo claro, a veces decorada con combinaciones negro‑blanco o blanco‑rojo. Presenta un ornamentado escultórico llamado “caragollete”, una cara estilizada que adorna el cuello del vaso. Los motivos incluyen figuras antropomorfas, ornitomorfas, ictiomorfas y zoomorfas.

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Lectura recomendada

«Los tesoros ocultos de la Huaca Bellavista» – Excavaciones arqueológicas en Santa Anita revelan entierros de la élite ichma, restos de la ocupación inca y sepulturas chinas del siglo XX. La arqueóloga Roxana Gómez destaca la importancia del sitio como centro religioso‑administrativo y su ubicación estratégica en los canales de Surco y Late.

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Fuente: andina.com