Contexto histórico
Una creencia frecuente es que el Sur de Estados Unidos se oponía a la esclavitud. En realidad, la gran mayoría de los estados sureños la defendían y la consideraban indispensable para su economía basada en la agricultura, especialmente en la producción de algodón y tabaco.
Razones del apoyo
Los propietarios de plantaciones dependían del trabajo forzado de los esclavos para mantener sus cultivos rentables. Además, la esclavitud estaba profundamente arraigada en la cultura y la estructura social del Sur, lo que generaba resistencia a cualquier intento de abolirla.
Consecuencias políticas
Esta defensa de la esclavitud alimentó una fuerte polarización con el Norte, donde crecían los movimientos abolicionistas. El conflicto entre ambas regiones culminó en la Guerra Civil (1861‑1865), cuyo origen principal fue la disputa sobre la continuidad o eliminación de la esclavitud.