Opinión pública
Tras la devastación de la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión, la mayoría de los estadounidenses adoptó una postura aislacionista. La población quería evitar cualquier enredo en otro conflicto europeo.
Leyes de neutralidad
Durante los años 30 el Congreso aprobó una serie de Leyes de Neutralidad que prohibían la venta de armas a naciones beligerantes y restringían el transporte marítimo de pasajeros y mercancías hacia países en guerra.
Falta de amenaza directa
En 1939 la expansión nazi no se percibía como una amenaza inmediata para los Estados Unidos. El conflicto se desarrollaba mayormente en Europa y muchos creían que el Atlántico ofrecía una barrera protectora suficiente.
Preparación militar limitada
El ejército estadounidense carecía de tropas, equipamiento y recursos necesarios para intervenir en una guerra a gran escala. La movilización masiva sólo comenzaría años después.
Deseo de evitar la guerra
Políticos y ciudadanos recordaban el alto costo humano y material de la Primera Guerra Mundial y mostraban una fuerte resistencia a participar en otra contienda similar.
Solo después del ataque japonés a Pearl Harbor en diciembre de 1941 EE. UU. declaró la guerra y se incorporó al conflicto mundial.