No existe una fecha única en la que el espíritu radical de la América colonial finalmente prevaleciera.
El fervor revolucionario que dio origen a la Revolución Americana culminó con la creación de una nación basada en la libertad, la igualdad y la democracia. Sin embargo, la transformación radical no ocurrió de golpe; fue un proceso prolongado que se desarrolló a lo largo de varias décadas.
En este sentido, la consolidación de ideas radicales se dio gradualmente, a medida que se fueron implementando cambios políticos, sociales y económicos que redefinieron la estructura del antiguo orden colonial.