La secesión de los estados del sur en 1860‑1861 fue el resultado de una serie de tensiones políticas, económicas y sociales que se habían ido acumulando durante décadas.
Esclavitud
El factor decisivo fue la institución de la esclavitud. La economía del Sur dependía de plantaciones que utilizaban mano de obra esclava. Los líderes sureños temían que el creciente movimiento antiesclavista del Norte terminara con la esclavitud, lo que habría devastado su modelo económico.
Diferencias económicas
El Norte estaba industrializado y diversificado, mientras que el Sur se sustentaba principalmente en la agricultura, sobre todo el algodón. Los sureños consideraban que el gobierno federal favorecía al Norte mediante aranceles protectores que encarecían los productos del Sur.
Derechos de los estados
Muchos sureños defendían la soberanía de los estados y sostenían que el gobierno federal estaba excediendo sus competencias constitucionales, particularmente al intentar regular la esclavitud.
Miedo a la pérdida de poder político
El crecimiento de los territorios occidentales y la admisión de nuevos estados libres amenazaban el equilibrio de poder en el Senado y el Colegio Electoral, lo que podía resultar en políticas contrarias a los intereses sureños.
Diferencias culturales
Las distintas tradiciones, costumbres y estructuras sociales entre Norte y Sur reforzaban la sensación de que el modo de vida sureño estaba bajo ataque por la cultura norteña.
Precedentes históricos
La secesión no era un concepto desconocido en EE. UU. La independencia de Texas de México en 1836 y su posterior anexión a Estados Unidos sirvieron como ejemplo de que un territorio podía separarse y unirse a la unión bajo sus propias condiciones.
La combinación de todos estos factores provocó una profunda sensación de agravio en los estados del sur, desembocando en la crisis de secesión y en la Guerra Civil estadounidense de 1861.