La inmigración a Estados Unidos se ha impulsado por diversas motivaciones, pero dos factores han sido especialmente determinantes:
1. Oportunidad económica
Estados Unidos ofrecía la posibilidad de mejorar la calidad de vida. Millones de personas de Europa, Asia y otras regiones llegaron en busca de empleo, salarios más altos y mejores condiciones económicas. La abundancia de recursos naturales, el rápido crecimiento industrial y la promesa de poseer tierras atrajeron a quienes buscaban prosperidad.
2. Libertad religiosa
El país se convirtió en un refugio para la libertad y tolerancia religiosa. Grupos como los puritanos, peregrinos y hugonotes escaparon de la persecución en Europa para fundar comunidades basadas en sus creencias. El compromiso de EE. UU. con la libertad de culto atrajo a individuos y colectividades que deseaban practicar su fe sin temor a la discriminación.