Historia de Sudamérica

Política exterior de Harding y Coolidge

Política exterior de Warren G. Harding (1921‑1923)

Harding buscó devolver a Estados Unidos a la "normalidad" tras la Primera Guerra Mundial, reduciendo la intervención internacional y centrando sus esfuerzos en la recuperación económica interna.

1. Retorno a la normalidad

El objetivo era limitar la participación de EE. UU. en asuntos extranjeros y priorizar la estabilidad doméstica.

2. Aislacionismo y no intervención

Harding promovió una política aislacionista, evitando enredos en Europa y otros conflictos externos.

3. Conferencia naval de Washington (1921‑1922)

Convocó esta cumbre para frenar la carrera armamentista naval. El resultado fue el Tratado de las Cinco Potencias, que estableció límites de tonelaje y número de acorazados para EE. UU., Reino Unido, Japón, Francia e Italia.

4. Plan Dawes (1924)

Apoyó el Plan Dawes, que reorganizó los pagos de reparaciones alemanas y estabilizó la economía de Alemania, facilitando la cooperación internacional.

Política exterior de Calvin Coolidge (1923‑1929)

Coolidge mantuvo la línea aislacionista de su predecesor, concentrándose en los asuntos internos y evitando compromisos internacionales de gran envergadura.

1. Continuación del aislacionismo

Rechazó la participación activa en conflictos extranjeros y se mostró reticente a unirse a organizaciones internacionales.

2. Pacto Kellogg‑Briand (1928)

Participó en la negociación del pacto que prohibía la guerra como instrumento de política nacional. Aunque firmado por la mayoría de las grandes potencias, carecía de mecanismos de aplicación.

3. América Latina y la Doctrina Monroe

Defendió la Doctrina Monroe, considerándose guardián del hemisferio occidental. Intervino en países como Nicaragua para proteger intereses estadounidenses y mantener la estabilidad regional.

4. Resolución de la disputa Tacna‑Arica

Facilitó la mediación entre Chile y Perú, culminando en el Tratado de Lima (1929), que puso fin al conflicto territorial sobre Tacna y Arica.

En conjunto, la política exterior de Harding y Coolidge se caracterizó por el énfasis en la estabilidad económica, el aislacionismo y el deseo de evitar enredos internacionales, con la intención de promover la paz y permitir que EE. UU. se enfocara en sus prioridades internas durante el periodo de entreguerras.