Durante la época colonial en América, la legislación limitaba severamente la autonomía femenina. Las mujeres estaban excluidas de varios derechos fundamentales que hoy consideramos básicos.
Derechos negados
- Derecho al voto. No podían participar en elecciones ni ejercer el sufragio en ninguna de las colonias.
- Derecho a la propiedad. En la mayoría de las colonias, la propiedad no podía estar a nombre de la mujer; si estaba casada, pertenecía a su marido.
- Derecho a celebrar contratos. Las mujeres no podían firmar contratos por sí mismas; los matrimonios requerían que el esposo lo hiciera en su representación.
- Derecho a demandar o ser demandada. No podían iniciar o responder demandas judiciales bajo su propio nombre; el marido actuaba en su lugar.
- Derecho a la educación. El acceso a colegios y universidades estaba reservado casi exclusivamente a los hombres.
- Derecho a trabajar fuera del hogar. Se esperaba que la mujer se dedicara al cuidado del hogar; sólo viudas o divorciadas podían ejercer un trabajo remunerado.
- Derecho a controlar su propio cuerpo. No tenían autonomía para decidir sobre el aborto o el uso de anticonceptivos.
Estas restricciones reflejaban una visión patriarcal que limitaba la participación pública y la independencia económica de las mujeres en la sociedad colonial.