Barrera lingüística
Muchos inmigrantes rusos llegaron a EE. UU sin dominar el inglés. En el Imperio ruso el idioma no se enseñaba ampliamente, por lo que la falta de conocimientos dificultó la comunicación con los locales, la búsqueda de empleo y la vida cotidiana.
Diferencias culturales
Los valores y costumbres estadounidenses contrastaban marcadamente con los de Rusia. El énfasis americano en el individualismo y la libertad personal chocaba con la tradición más colectiva y comunitaria de la sociedad rusa, lo que generaba malentendidos, conflictos y aislamiento social.
Discriminación
Los recién llegados eran percibidos como extraños y frecuentemente objeto de estereotipos negativos y hostilidad por parte de la población nativa. Esta discriminación obstaculizaba su integración y la sensación de pertenencia.
Dificultades económicas
La mayoría arribó con escasos recursos y se vio obligada a trabajar largas jornadas en empleos mal pagados. La precariedad económica limitaba su capacidad para mantener a sus familias y alcanzar la estabilidad financiera.
Nostalgia
El recuerdo de la tierra natal y la vida que dejaron atrás provocaba una profunda nostalgia. Adaptarse a la nueva realidad resultaba doloroso, generando estrés emocional y dificultando su asentamiento en EE. UU.