La guerra entre México y Estados Unidos (1846‑1848) tuvo varias causas interrelacionadas que surgieron en la década de 1840.
Destino Manifiesto
La creencia de que Estados Unidos estaba destinado a expandirse de costa a costa impulsó a muchos estadounidenses a considerar la anexión de Texas y la adquisición de territorios mexicanos como un derecho y un deber nacional.
Anexión de Texas
Tras su independencia de México en 1836, Texas buscó incorporarse a Estados Unidos. México nunca reconoció esa independencia y percibió la anexión como una violación de su soberanía.
Disputas fronterizas
El límite entre Texas y México era objeto de controversia: EE. UU. defendía que el Río Grande marcaba la frontera, mientras que México sostenía que el río Nueces era la verdadera línea divisoria.
Interés por los recursos
Los vastos recursos naturales del suroeste mexicano, especialmente tierras fértiles para la agricultura, resultaban atractivos para los colonos y empresarios estadounidenses.
Nativismo
Algunos sectores de la población estadounidense veían a los mexicanos como un obstáculo a la visión de una nación protestante y euro‑americana, temiendo que la incorporación de territorios mayoritariamente católicos e hispanos alterara la identidad nacional.
La combinación de estos factores desencadenó la guerra México‑Estados Unidos en 1846.