Argumentos contrarios al sufragio femenino en la era progresista
- El sufragio provocaría la decadencia de la familia. Se sostenía que el voto de las mujeres desintegraría la unidad familiar tradicional, pues se creía que su lugar estaba en el hogar y no en la esfera política.
- El sufragio erosionaría la moral pública. Algunos críticos acusaban a las mujeres de ser demasiado emocionales e impulsivas, temiendo que fueran manipuladas por demagogos y tomaran decisiones irresponsables en las urnas.
- El sufragio amenazaría la supremacía masculina. Muchos hombres afirmaban que conceder el voto a las mujeres minaría su autoridad y, eventualmente, les permitiría controlar la sociedad.
- El sufragio perjudicaría la economía. Se argumentaba que la participación femenina reduciría la productividad, pues se consideraba que las mujeres eran trabajadoras menos eficientes y que ocuparían puestos que antes correspondían a los hombres.
Al final, estos argumentos reflejaban prejuicios de género y temores sobre el cambio social más que evidencias reales.