La posición de la colonia de México dentro de la Nueva España
La entidad territorial que hoy conocemos como México era el corazón de la Nueva España, la colonia más importante del Imperio español en América.
A diferencia de otras provincias más periféricas, la región mexicana albergaba la capital del virreinato, la Ciudad de México, y concentraba la mayor parte de la administración, la economía y la población indígena y mestiza.
Sin embargo, en términos de estatus legal y de organización institucional, la colonia de México no constituía una entidad separada; formaba parte del mismo virreinato que incluía territorios de Norteamérica, Centroamérica y partes de Sudamérica.
Así, la diferencia radica más en su peso político y económico que en una distinción administrativa: la colonia de México era la base sobre la que se sustentaba la Nueva España.