Antes del 7 de diciembre de 1941, el personal militar en Pearl Harbor y en otras bases de EE. UU. llevaba a cabo una serie de actividades rutinarias destinadas a mantener la preparación ante cualquier amenaza.
Entrenamiento intensivo
Los soldados realizaban ejercicios de tiro real, maniobras tácticas, manejo de armas y entrenamiento físico para estar listos para el combate.
Mantenimiento y disponibilidad del equipo
Se encargaban de inspeccionar, reparar y abastecer armas, vehículos y demás equipos, garantizando que todo estuviera en óptimas condiciones.
Fortificación de las defensas
En la base de Pearl Harbor se instalaron cañones antiaéreos, alambradas de púas y búnkeres para protegerse de posibles ataques aéreos o terrestres.
Recopilación de inteligencia
Las unidades de inteligencia militar vigilaban y analizaban información sobre movimientos y planes enemigos.
Ejercicios y simulacros
Se llevaban a cabo constantes simulacros y ejercicios de coordinación para mejorar la comunicación y el trabajo en equipo.
Guardia y controles de seguridad
Los soldados realizaban turnos de guardia y revisiones de seguridad para asegurar la protección de las instalaciones.
Todas estas tareas formaban parte de la rutina diaria y estaban orientadas a mantener la capacidad de respuesta ante cualquier eventualidad.