Durante siglos, la vida en las montañas de Harz estuvo vinculada a la minería. En 1521, la "libertad de minas" de St. Andreasberg permitió a cualquier persona buscar recursos minerales, lo que dio inicio a una época de auge. El cierre de la mina "Ayuda a Dios" en Bad Grund en 1992, la última mina alemana que extraía mineral, marcó el fin de esa era.
Por Irene Altenmüller
Un "boom" de oro hace cinco siglos
En 1521, la concesión de Bergfreiheit en St. Andreasberg abrió las puertas a la extracción de minerales para todos. La población local empezó a trabajar bajo tierra, transformando la economía y el paisaje natural de la región.
Los primeros pasos de la minería en Harz
La actividad minera sistemática data de la Edad Media; en el Rammelsberg hay evidencia de extracción desde al menos 968 d.C. Un trozo de cuero hallado en 2021 sugiere incluso actividad en el siglo IX. Los hallazgos indican que ya en la Edad del Bronce se procesaban minerales del Harz. En los siglos XII y XIII la zona superior del Harz vivió su primer esplendor, explotando galena, cobre, zinc y, sobre todo, la codiciada plata.
Al principio se extraían vetas cercanas a la superficie; con el tiempo los mineros tuvieron que adentrarse a más de 60 metros de profundidad, límite técnico de la época. La peste del siglo XIV redujo drásticamente la población y la actividad minera.
La "libertad de montaña" atrae a los mineros
En el siglo XVI el duque Enrique Joven de Brunswick‑Wolfenbüttel concedió privilegios de libertad minera (1521 y 1527) que incluían exención de impuestos, derecho a cazar, acceso libre a madera y leña, y exención de obligaciones señoriales, incentivos decisivos cuando el servilismo predominaba.
St. Andreasberg y la fiebre de la plata
La mina Samson, inaugurada en 1521, fue una de las más profundas del mundo. El descubrimiento de importantes vetas de plata provocó una auténtica fiebre del oro: mineros de la zona de Erzgebirge, aventureros y caballeros de fortuna se establecieron allí. En 1537 ya operaban 115 pozos y, alrededor de 1570, la población alcanzó los 8 000 habitantes, cuatro veces la cifra actual. Surgieron siete ciudades libres con amplios privilegios: St. Andreasberg, Altenau, Clausthal, Grund, Wildemann, Zellerfeld y Lautenthal.
Impacto ambiental: la monocultura de abetos
La minería demandaba grandes cantidades de madera para reforzar pozos y para la técnica del "fire‑setting" (quemado de la roca). Se talaban extensas áreas de bosques y se repoblaban con abetos, árboles de rápido crecimiento pero poco resistentes. Estas monoculturas resultaron vulnerables a tormentas y al escarabajo de la corteza, que entre 1770 y 1800 devastó miles de hectáreas de bosque.
Reforestación tras la guerra
Después de la Segunda Guerra Mundial, las mujeres de la cultura ("Kulturschutzfrauen") fueron encargadas de reforestar las laderas despojadas. Plantaron principalmente abetos, cuya presencia sigue dominando los bosques del Harz, aunque hoy mueren por el cambio climático.
El dominio del agua: canales, embalses y represas
Desde el siglo XVI los mineros gestionaban el agua de forma sistemática: capturaban lluvia y desviaban corrientes a embalses y canales que alimentaban ruedas hidráulicas y bombas para drenar los túneles. El embalse más antiguo de Alemania, el Oderteich (construido 1715‑1720), suministraba agua a las minas de St. Andreasberg. En total, la región desarrolló unos 500 km de acequias, 120 embalses, 30 km de conductos subterráneos y 100 km de túneles de drenaje. Este complejo sistema, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 2011, define todavía el paisaje del Harz.
El declive de la minería
Durante siglos la minería fue el pilar económico del Harz. A finales del siglo XIX los yacimientos comenzaron a agotarse y los precios internacionales cayeron. La mina Samson cerró en 1910; para 1930 la mayoría de los pozos del Upper Harz estaban abandonados. El Rammelsberg, cercano a Goslar, continuó hasta 1988, con más de mil años de extracción.
El cierre de la mina "Ayuda a Dios"
El 28 de marzo de 1992 se detuvo la producción en la mina "Ayuda a Dios" de Bad Grund, una de las últimas en Alemania que extraía plomo y zinc. La despedida incluyó una banda de música y el último tranvía desde las profundidades. Tras el cierre, 350 empleados quedaron sin trabajo y se planificó la reconversión del sitio para usos comerciales o la renaturalización.
El museo de minería de Bad Grund, ubicado en la mina Knesebeck, alberga una exposición completa sobre la historia minera del Harz y ofrece visitas guiadas por la planta industrial y los túneles.
El mito del Harz: un paisaje de leyendas
Los extensos túneles, cuevas misteriosas y montañas llenas de tesoros, descritos por Goethe y otros poetas, siguen alimentando la imaginería del Harz. Sin embargo, gran parte de ese paisaje fue modelado por la actividad humana. Hoy, la reforestación con bosques mixtos y la recuperación de los páramos marcan el retorno de la naturaleza.