Historia de Europa

Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán

Gonzalo Fernández de Córdoba (1 de septiembre de 1453‑1515), conocido como el Gran Capitán, fue un militar español del siglo XV que sentó las bases del primer ejército profesional de España. Su carrera estuvo marcada por la reconquista de Granada y por brillantes campañas en Italia, donde demostró una capacidad táctica sin precedentes.

Llegada a la corte

Nacido en Montilla (Córdoba), Gonzalo quedó huérfano de padre y fue criado bajo la tutela de su primo Diego de Cárcamo en la ciudad de Córdoba. En aquella época Castilla estaba dividida entre los partidarios del legítimo rey Enrique IV y los seguidores del infante Alfonso, pretendiente al trono. De niño, Gonzalo se trasladó a Ávila para servir como paje del infante Alfonso y participó en la guerra de sucesión que siguió a la muerte de Enrique IV. Su primera experiencia bélica fue la batalla de Albuera, donde comandó una compañía de 120 jinetes.

Reconquista de Granada

Cuando los Reyes Católicos iniciaron la campaña para recuperar el Reino de Granada, Gonzalo se incorporó al ejército movilizado. Durante el asedio de la ciudad destacó por su valor y por hazañas que pasaron a la leyenda. Por sus méritos, Fernando el Católico le encargó negociar el tratado de rendición con Boabdil, el último rey nazarí, en 1492. Según la tradición, durante el asedio un incendio destruyó el campamento y la ropa de la Reina Isabel; el capitán envió a su esposa, María Manrique, desde Illora todo lo necesario para reponerla.

Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán

Campaña en Italia

Tras la invasión de Italia por Carlos VIII de Francia, el Gran Capitán acudió al llamado del rey Fernando II de Nápoles. Desembarco en Messina con un ejército que se integró en la Liga Santa, junto a Milán, Roma, Venecia y Austria. Junto al monarca napolitano, tomó la ciudad de Reggio y mantuvo la iniciativa hasta la derrota en Seminara. Aun así, recuperó la moral de sus tropas y, en 1496, el nuevo rey Fernando I le pidió ayuda para expulsar a los franceses, quienes fueron obligados a retirarse tras ser derrotados por Fernández de Córdoba.

Liberación de los Estados Pontificios

Su reputación le granjeó el sobrenombre de Gran Capitán. El papa Alejandro VI le solicitó que liberara los Estados Pontificios del corsario Menaldo Guerri, que operaba desde Ostia y bloqueaba los suministros a Roma. Fernández de Córdoba tomó Ostia, capturó al corsario y garantizó el abastecimiento de la ciudad. En agradecimiento, Federico I de Nápoles le concedió los ducados de Terranova y Sant’Angelo, junto con sus tierras y fortalezas.

Ocupación de Apulia y Calabria

Tras la muerte de Carlos VIII y la disolución de la Liga Santa, el capitán volvió a Italia en 1500, tras una breve estancia en Granada, y ocupó Apulia y Calabria, territorios cedidos a los Reyes Católicos por el Tratado de Granada. En Tropea estableció una base estratégica y capturó al heredero del trono napolitano, el príncipe de Calabria, a quien envió a España. La frágil paz con Francia se quebró rápidamente; tras la victoria en Garigliano, todo el Reino de Nápoles quedó bajo control español.

Retiro de la corte y muerte

Fernández de Córdoba había asegurado el reconocimiento de Fernando el Católico como rey de Sicilia, pero con los años su relación con la monarquía se deterioró. Obligado a abandonar la corte, se retiró a Loja, lejos del centro de poder. Considerado el creador del ejército profesional español y promotor de la infantería como columna vertebral del ejército, murió en Granada en 1515.

Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán