En 1974 Gerhard Roemheld, como representante de la autoridad supervisora, abrió el Casino de Hannover. Todos los recursos se esfumaron y, al final, ni siquiera había dinero para pagar los premios.
Un viernes 13 de noviembre de 1987 el Gobierno estatal de Baja Sajonia retiró la licencia a Marian Felsenstein, operador de los casinos en bancarrota de Bad Pyrmont y Hannover. ¿Cómo pudo la "licencia para imprimir dinero", como la llamaba Wilfried Hasselmann, acabar en quiebra? La respuesta la buscó una comisión de investigación del parlamento estatal, que comenzó sus trabajos en enero de 1988.
El jefe del casino se sirvió del efectivo
Ya en 1985 se sabía que Felsenstein debía al menos 1,1 millones de marcos a casinos alemanes. El Ministerio del Interior de Hannover, encargado de la supervisión, le prohibió jugar en los establecimientos de Baja Sajonia, pero él seguía siendo accionista mayoritario y presidente del consejo de los casinos de Hannover y Bad Pyrmont.
Felsenstein utilizó los ingresos de las mesas de ruleta para alimentar su adicción al juego, incluso en otros estados, y para mantener su cadena de grandes almacenes textiles "Nylon‑Vitrine", que operaba con pérdidas.
Manipulación de participaciones y sobornos
Tras recibir la concesión en 1974, Felsenstein empezó a intercambiar acciones y sub‑participaciones para obtener liquidez a corto plazo. Gerhard Roemheld, alto funcionario del área de casinos, no intervino durante años. Según testimonio de dos cajeros de casino ante la comisión en 1988, Felsenstein entregaba fichas por valor de 2.000 marcos a un alto funcionario, manteniendo contentos a sus contactos políticos y administrativos.
Una ley de casinos controvertida
Los casinos en Baja Sajonia aparecieron en 1974, gracias a una ley aprobada en 1973 bajo la dirección del ministro del Interior Richard Lehners (SPD). La legalización del juego dividió a los grupos parlamentarios: muchos la consideraban una actividad inmoral, mientras que algunos democristianos solo apoyaban una gestión estatal.
Testimonio de un ex aliado del CDU
El publicista húngaro Laszlo Maria von Rath, veterano en campañas del CDU, declaró el 17 de agosto de 1988 que había sido utilizado como testaferro para que el partido se beneficiara clandestinamente de los beneficios de los casinos. Según él, propuso al presidente estatal del CDU, Hasselmann, y al sucesor Albrecht, un acuerdo en el que el CDU apoyaría una ley a favor de operadores privados a cambio de una participación encubierta en los beneficios. Hasselmann y Albrecht negaron la existencia del pacto.
Reacciones de SPD y FDP
El ministro del Interior SPD, Richard Lehners, comentó públicamente: "¿Qué clase de suciedad está saliendo a la luz?" La ley favoreció a concesionarios privados: el 85 % de la facturación iba a tesoro, el 15 % se distribuía libre de impuestos entre los accionistas. El grupo de Rudolf Kalweit perdió la concesión frente a Felsenstein, a pesar de supuestas promesas verbales de Lehners. Posteriormente, el sucesor de Lehners, Rötger Groß (FDP), fue acusado de favorecer a solicitantes vinculados a su partido en la adjudicación de licencias para los casinos de Bad Bentheim y Bad Zwischenahn.
¿Compraron la elección de Albrecht?
Von Rath también alegó que Hasselmann había prometido a un funcionario del FDP el cargo de presidente de distrito de Hannover a cambio de un voto FDP para la elección de Albrecht como primer ministro en 1976. Hasselmann negó haber hecho tal compromiso y, de confirmarse, nunca se cumplió.
Renuncia de Hasselmann y consecuencias políticas
Las declaraciones de von Rath provocaron revuelo, pero lo que costó el cargo a Hasselmann fue su propio testimonio ante la comisión. En abril de 1988 afirmó no haber recibido donaciones del casino de Felsenstein ni mantener contacto con él. Sin embargo, se encontró una carta de agradecimiento que mostraba una donación de cinco cifras en 1979. Ante la presión, Hasselmann renunció el 25 de octubre de 1988, un día después de afirmar ante las cámaras que estaba seguro de no haber mentido.
Dieter Haassengier, también implicado, fue trasladado al Ministerio de Educación. El gobierno de Albrecht sobrevivió a una moción de censura en diciembre, pero perdió las elecciones de 1990. Marian Felsenstein falleció de un infarto en julio de 1989, sin haber sido juzgado por la malversación de fondos de los casinos.