El 19 de mayo de 1952, unos peatones descubrieron huesos humanos en el Domslandmoor, zona que entonces pertenecía a Windeby (distrito de Rendsburg‑Eckernförde). Al percatarse de que se trataba de fémures, detuvieron el trabajo y alertaron a la policía. Los arqueólogos del Schloss Gottorf en Schleswig fueron informados, pues se sospechaba que los restos eran muy antiguos. Los especialistas recuperaron el cuerpo completo, lo documentaron y lo enviaron al Museo Estatal de Arqueología para su estudio.
Momia de la Edad de Hierro bien conservada
El pantano preservó al fallecido en excelente estado. La figura yacía boca arriba, con la cabeza girada a la derecha y una cinta cubriendo los ojos. La mano izquierda descansaba sobre la pelvis y la derecha sobre el pecho. Sobre el cuerpo había un trozo de madera roto. Piel, cabello y huesos se observaban claramente, lo que permite investigaciones detalladas. Un análisis de polen sitúa la muerte en la Edad de Hierro, alrededor del nacimiento de Cristo; una datación por radiocarbono posterior la ubica entre 41 a.C. y 118 d.C.
¿La "chica de Windeby" era una adúltera?
Los huesos delicados sugerían inicialmente que se trataba de una mujer joven, y el hallazgo recibió el nombre de "chica de Windeby". Otros indicios, como el corte parcial del cabello (la mitad izquierda de la cabeza estaba afeitada) y una mano con el pulgar entre el índice y el medio, fueron interpretados como símbolos de castigo y de la llamada "figura" (gesto sexual), lo que llevó a la hipótesis de una mujer adúltera condenada a morir en el pantano.
El "hombre de Windeby" y la teoría del amor prohibido
Un segundo cuerpo, masculino, se halló el 9 de junio de 1952, a pocos metros del primero. Este individuo conservó piel y cabello, aunque aplastados por la capa de turba; sus huesos estaban casi disueltos. Los antebrazos estaban cruzados sobre el pecho y las piernas ligeramente flexionadas. Sobre él se encontró una estructura de madera que formaba una especie de tienda y una vara de avellano alrededor del cuello, que se añadió recientemente para la exposición del museo.
La vara de avellano se interpretó como posible indicio de estrangulamiento, alimentando la idea de un amante que lo mató, y el mito del romance prohibido se mantuvo durante décadas, inspirando películas y novelas.
Desmitificando al "delincuente inmoral"
En la década de 1960 surgieron dudas sobre el sexo del primer cadáver, pero la hipótesis femenina persistió en la opinión pública. El investigador de cuerpos de pantano Michael Fee, a partir de 1979, refutó la interpretación moralista: el gesto de la "figura" sólo aparece en la iconografía medieval, no en la época celta. Además, una foto de la excavación muestra que la mano se deformó al ser almacenada, y la supuesta venda en los ojos era simplemente una banda para la cabeza, quizá un sombrero. Por lo tanto, la idea de una ejecución es poco probable.
Los cuerpos no están relacionados
Un estudio comparativo de datación por radiocarbono realizado en 2002 reveló una brecha de al menos 144, y posiblemente hasta 300 años, entre las muertes de ambos individuos. El hombre falleció entre 185 y 380 a.C., mucho antes que la mujer (alrededor del nacimiento de Cristo). No existe, por tanto, una historia romántica entre ellos.
El "Windeboy": la chica era en realidad un niño
Investigaciones más recientes confirmaron que la llamada "chica de Windeby" era, de hecho, un niño. La antropóloga y forense canadiense Heather Gill‑Robinson, tras tomografías computarizadas y análisis de ADN, determinó que los restos pertenecían a un varón de unos 16 años, fallecido hace unos 2.000 años por una grave enfermedad dental. "Lo bautizo como Windeboy", comentó con humor la investigadora.
Los estudios no hallaron indicios de violencia; la causa probable fue una enfermedad crónica y desnutrición, que explicaría la fragilidad ósea. El joven medía aproximadamente 1,65 m, era delgado y estaba enfermo.
Exposición permanente en Schleswig
El "niño de Windeby" forma parte de la exposición permanente del Museo de Arqueología del Schloss Gottorf en Schleswig. Según la curadora Angelika Abegg‑Wigg, allí también se exhiben cuatro cuerpos de pantano del Imperio Romano (siglos I‑IV d.C.). Otros dos cuerpos, incluido el "hombre de Windeby", se conservan en el almacén del museo y no están a disposición del público.
Existen múltiples teorías sobre por qué fueron arrojados al pantano: víctimas de crímenes, sacrificios religiosos o simples enterramientos. En el caso del niño de Windeby, la hipótesis más aceptada es la de un entierro sencillo.