Historia de Europa

La última cámara popular de Alemania Oriental: la democracia empieza a caminar

El 18 de marzo de 1990 se celebraron las primeras y, al mismo tiempo, últimas elecciones democráticas a la Cámara Popular de la RDA. La participación fue extraordinaria, con un 93 % de los votantes. Ese sorprendente resultado marcó el fin de la República Democrática Alemana.

Por Kathrin Matern y Siv Stippekohl

Ese mismo día, los ciudadanos se formaron en largas colas frente a los colegios electorales de Neuhaus an der Elbe, aguardando ejercer su derecho al voto.

Un parlamento sin precedentes

En la histórica elección de 1990, por primera vez en la historia de la RDA, los votantes eligieron a los diputados sin recurrir a listas preestablecidas. "Lo más importante fue que la elección se realizó", recuerda Markus Meckel, uno de los 400 miembros electos libre, directa y secretamente. El norte de la RDA envió a más de 40 parlamentarios, en su mayoría novatos políticos que, más tarde, ocuparían cargos como presidente federal, canciller, ministro, administrador de distrito o miembros del Bundestag (por ejemplo, Joachim Gauck, Harald Ringstorff, Lorenz Caffier, Till Backhaus y Kerstin Kassner).

La revolución pacífica y la necesidad de una RDA democrática

Meckel, pastor en Vipperow durante los años 80, describió la elección de marzo de 1990 como "la señal de la revolución pacífica. Queríamos democracia y la conseguimos". Las manifestaciones masivas del otoño de 1989 rompieron el monopolio del poder del Partido Socialista Unificado y obligaron a abrir la mesa redonda con los movimientos ciudadanos.

"Para la unidad era indispensable una RDA democrática"

Es crucial recordar que la reunificación no fue impuesta por el oeste abriendo la frontera; la decisión se tomó en la mesa redonda el 7 de diciembre de 1989, cuando se acordó organizar elecciones libres en pocas semanas. Según Meckel, la votación del 18 de marzo fue el mensaje claro de que "tenía que haber una RDA democrática para la unificación, con un gobierno y un parlamento elegidos democráticamente que pudieran negociar la reunificación".

Apoyo occidental a la campaña electoral

Más de 20 partidos compitieron en las elecciones a la Volkskammer. La campaña fue inédita para los ciudadanos de la RDA: partidos occidentales invirtieron grandes sumas de dinero, materiales y enviaron a sus líderes más prominentes para apoyar a sus contrapartes orientales. El historiador Ilko‑Sacha Kowalczuk señala que los activistas de derechos civiles carecían de estructuras, medios de comunicación, oficinas y fondos; su única ventaja era la credibilidad moral.

Conocían a Helmut Kohl, pero casi nadie a Lothar de Maizière

El entonces canciller Helmut Kohl promocionó la "Alianza por Alemania", una coalición conservadora formada por la CDU de Oriente, Despertar Democrático y la Unión Social Alemana, con el lema "Nunca más al socialismo". Durante la campaña, Kohl prometió prosperidad para todos.

Meckel recuerda una escena: una pareja se acercó a Willy Brandt y le comentó que normalmente habrían votado al SPD, pero que esta vez no pudieron porque "los demás tenían el dinero". Kowalczuk añade que los políticos de la RDA tenían escasa influencia; todos conocían a Kohl, pero apenas a Lothar de Maizière.

Resultados inesperados

El domingo electoral fue el 18 de marzo más cálido registrado, con temperaturas superiores a los 20 °C y muchos votantes en camisetas. La participación alcanzó el 93,4 %. Sin embargo, el desempeño del SPD fue decepcionante: obtuvo solo el 21,9 % pese a liderar las encuestas, mientras que la Alianza por Alemania ganó más del 40 %.

Un plebiscito con consecuencias a largo plazo

Kowalczuk describe la votación como un plebiscito que dejó huellas duraderas. El "ganador secreto" fue el sucesor de la SED, el PDS, con el 16,4 % de los votos. La coalición de movimientos ciudadanos Alliance 90, que aglutinaba al Nuevo Foro, Democracia Ahora y la Iniciativa por la Paz y los Derechos Humanos, apenas alcanzó el 2,9 %, aunque obtuvo 12 escaños gracias a la ausencia de umbral electoral.

Un parlamento temporal

Estos diputados introdujeron un tono particular en la Cámara Popular: activistas de derechos civiles que debatían de forma más temática y democrática que estratégica. "Los bonneros estaban asombrados", comenta Kowalczuk.

En sus escasos seis meses de mandato, la última Cámara Popular se reunió 38 veces, aprobó más de 160 leyes y más de 90 resoluciones. Entre ellas, el 23 de agosto de 1990, la decisión de incorporar la RDA a la República Federal bajo el artículo 23 de la Ley Fundamental.

La cuestión de la frontera germano‑polaca

Meckel, ministro de Relaciones Exteriores del último gobierno de la RDA, representó al país en las negociaciones dos‑más‑cuatro. Recuerda el conflicto con el gobierno federal alemán sobre el reconocimiento de la frontera germano‑polaca: "Kohl quería posponer la decisión; nosotros insistíamos en que Alemania unida debía ser aceptada internacionalmente con esa frontera claramente definida".

Un legado pese a sus debilidades

Meckel estuvo en el cargo sólo 130 días, pero hoy comenta con humor que "los gobiernos ahora disponen de un período de gracia de 100 días". "Este gobierno, aunque breve y con muchas limitaciones, tiene su lugar en la historia alemana", afirma.

La Cámara Popular celebró su última sesión el 2 de octubre de 1990, allanando el camino para la reunificación alemana. Como interlocutor soberano y democráticamente legitimado, la cámara simbolizó "el caminar recto de los alemanes orientales".