Historia de Europa

Chernóbil: ¿Cómo reaccionó Alemania ante el accidente nuclear?

El 26 de abril de 1986, a la 1:23 a.m. hora local, el reactor del centro nuclear soviético de Chernóbil explotó, enviando materiales radiactivos a más de 1.200 metros de altura. En los días siguientes, la nube radioactiva se desplazó por Europa, alcanzando también a Alemania, que en ese momento estaba dividida entre la República Federal (RFA) y la República Democrática Alemana (RDA).

Por Irene Altenmüller

Accidente del reactor en Chernóbil: FRG y RDA minimizan el peligro

Tras la explosión, la zona de seguridad de 30 km alrededor de Chernóbil quedó bajo control soviético. Las autoridades soviéticas no informaron del accidente hasta el 28 de abril, después de que Suecia y Finlandia detectaran niveles de radiación muy elevados.

En la RFA, el ministro del Interior Friedrich Zimmermann (CSU) declaró en una entrevista para el Tagesschau que cualquier riesgo para la población alemana podía "descartarse absolutamente" y que solo habría peligro dentro de un radio de 30‑50 km del reactor.

En la RDA, la población se enteró del suceso a través de los medios occidentales. El primer informe breve apareció en los periódicos el 29 de abril. Por solidaridad con el Estado hermano socialista, el gobierno de la RDA intentó restar importancia al accidente y a los posibles riesgos.

Gobiernos sin planes de contingencia

Ni la RFA ni la RDA disponían de planes de emergencia, límites legales de exposición ni recomendaciones oficiales sobre medidas a tomar. La idea de una catástrofe nuclear de tal magnitud se consideraba impensable.

Sin embargo, en varios lugares los niveles de radiación alcanzaron valores alarmantes. En el sur de Alemania, lluvias intensas arrastraron la contaminación del aire al suelo. En Norderney (Frisia Oriental) los valores fueron 17 veces superiores a la media a largo plazo, y en Lingen (Emsland) 48 veces superiores.

Radioactividad en alimentos y vehículos

En la frontera interior, los vehículos procedentes del este fueron sometidos a pruebas de radiación. Cada Land estableció sus propios valores límite para alimentos, pues no existían normas federales uniformes.

Según la Comisión de Protección Radiológica, el gobierno federal recomendó un límite de 500 Bq/L para la leche de vaca, mientras que Schleswig‑Holstein fijó solo 50 Bq/L. En Schleswig‑Holstein también se revisaban camiones, automóviles y buques de Europa del Este; aproximadamente cada 20‑25 vehículos necesitaba descontaminación, e incluso se solicitó a los barcos que limpiaran sus cubiertas en alta mar.

Recomendaciones diversas tras la catástrofe

En Berlín Occidental cerraron los parques infantiles; en Berlín Oriental y en el resto de la RDA no se emitieron medidas similares. Las indicaciones variaban: algunos medios recomendaron la toma de yoduro, provocando el desabastecimiento en farmacias; Hamburgo aconsejó no salir durante la lluvia; Baja Sajonia pidió a los jardineros retirar la capa superficial del suelo; los agricultores debían traer a sus vacas del pastoreo y enterrar verduras de hoja.

Al mismo tiempo, el gobierno federal, basándose en la Comisión de Protección Radiológica, aseguró que practicar deportes al aire libre era seguro, una postura que políticos y científicos criticaron como trivializante.

Alimentos enlatados y leche UHT en sustitución de productos frescos

Los agricultores fueron invitados a enterrar sus cultivos contaminados. Los medios empezaron a mencionar becquerelios, milisieverts, cesio‑137 e yodo‑131, lo que aumentó la incertidumbre. El 2 de mayo, el TAZ tituló: "Desconfíen de los funcionarios – nosotros también podemos estar en riesgo". Ante la confusión, el gobierno federal obligó a los Länder a seguir las recomendaciones de la Comisión, lo que llevó a muchos ciudadanos a preferir leche UHT y verduras enlatadas en lugar de productos frescos.

RDA: "Sin riesgo para la salud"

Mientras la RFA mostraba incertidumbre, la RDA mantuvo una postura relajada: los niveles de radiación se habían estabilizado en un "nivel bajo", aunque a veces eran cientos de veces superiores a los previos al accidente. El 2 de mayo, el periódico Neues Deutschland afirmaba que no había riesgo para la salud de los ciudadanos ni para el medio ambiente.

Se acusó a los medios occidentales de usar la catástrofe como "desinformación dirigida" para distraer la opinión pública de las iniciativas de desarme soviético.

Valores guía en lugar de valores límite

En la RDA se emitieron valores guía, no límites estrictos. Según la Oficina de Seguridad Nuclear, estos valores no suponían daño inmediato para la salud: 500 Bq/L para la leche de vaca y 1 000 Bq/L para verduras de hoja, mucho más altos que los 250 Bq/L fijados en la RFA. No hubo recomendaciones de prohibir juegos al aire libre ni de cerrar instalaciones recreativas.

Honecker: La energía nuclear "no es la última palabra"

Dos meses después, el 25 de junio, Erich Honecker declaró en una entrevista que su madre siempre lavaba la lechuga en casa y añadió: "Creo que la energía nuclear no es la última palabra".

Consecuencias del accidente en Alemania

El desastre impulsó un fuerte crecimiento del movimiento antinuclear en la RFA. Hasta la catástrofe de Fukushima en 2011, Chernóbil era el evento que más influyó en la oposición al nuclear en Alemania, elevando el porcentaje de opositores de alrededor del 13 % al 27 %.

Como respuesta política directa, se creó el Ministerio Federal de Medio Ambiente, Protección de la Naturaleza y Seguridad Nuclear, y en 1986 se aprobó una nueva ley de precaución radiológica.

El suelo alemán aún muestra residuos de cesio‑137, cuyo periodo de semidesintegración es de 30 años; la carga radiactiva se ha reducido a la mitad aproximadamente, pero en el sur del país aún se detectan niveles elevados en setas, bayas silvestres y fauna.

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