Los viejos jefes de St. Pauli pierden poder
Hasta mediados de los setenta, Wilfried "Frieda" Schulz, conocido como el "padrino" de St. Pauli, dominaba la zona de la Reeperbahn. Su autoridad se ejercía mediante un tribunal informal y la sanción más temida era el "baneo" del barrio, que arruinaba a quien lo recibía.
Surgen nuevas pandillas de proxenetas: GmbH y Nutella
Al final de la década de 1970 la influencia de Schulz decayó y dos organizaciones jóvenes se impusieron: la GmbH (iniciales de sus miembros) y la banda "Nutella", apodada así por sus rivales mayores que les decían que comieran más pan con Nutella para hacerse fuertes.
Waldemar Paulsen, el investigador civil
El ex‑policía Waldemar Paulsen, que desde 1972 trabajaba como investigador civil en el mundo de la prostitución de St. Pauli, conocía a todos los nombres importantes. Describió cómo la GmbH construyó en poco tiempo un imperio con cientos de prostitutas y dinero que "salía como agua de sus bolsillos". Michael "el hermoso Mischa" Luchting, la "M" de la GmbH, circulaba en trajes a medida y un Rolls‑Royce por la Reeperbahn.
La droga desata una guerra sangrienta
A principios de los 80 el consumo de cocaína se generalizó entre los proxenetas. Paulsen explicó que la droga provocó conductas impredecibles y violentas, expulsando a figuras como "el hermoso Mischa", quien fue encontrado ahorcado en el bosque de Lüneburg.
1981: el primer asesinato a sueldo en el "Ritze"
El 28 de septiembre de 1981, en el famoso pub "Ritze", se produjo el primer asesinato a sueldo. Peter N., alias "Wiener Peter", estaba sentado junto a la víctima y su cómplice "Chinese Fritz". Se sospecha que Peter contrató al asesino para eliminar a su socio adicto a la cocaína, desencadenando una guerra entre pandillas.
Werner Pinzner, el asesino a sueldo
En la cárcel de Fuhlsbüttel, conocida como "Santa Fu", Werner "Mucki" Pinzner se introdujo en el mundo de la cocaína y, tras salir en libertad condicional, empezó a contactar con el bajo mundo de la luz roja.
Primer asesinato
En julio de 1984, Pinzner, armado con una pistola, mató a un ex‑explotador de burdeles en Kiel que chantajeaba a la zona. Guardó el arma en un casillero de la prisión y, al ser liberado por buen comportamiento, su reputación como asesino implacable ya se había extendido.
Una serie de crímenes
En los siguientes nueve meses cometió cuatro asesinatos más, siempre bajo las órdenes de "Wiener Peter" y siempre con el mismo revólver Arminius calibre .38, dejando su tarjeta de presentación en cada escena. Su ambición creció: quería participaciones en burdeles, lo que lo convirtió en una amenaza para sus empleadores.
Arresto y custodia
El 15 de abril de 1986 la unidad SEK allanó su apartamento en Hamburg‑Barmbek y lo detuvo. Por ser testigo clave contra los jefes que lo contrataron, se le protegió en la cárcel.
El tiroteo en la sede policial
El 29 de julio de 1986, durante su última entrevista en la comisaría de Berliner Tor, Pinzner, con la ayuda de su esposa Jutta y su abogada Isolde O., introdujo un revólver Smith & Wesson escondido en un bolso. En la sala de interrogatorio estaban el fiscal Wolfgang Bistry, un mecanógrafo y dos policías desarmados. Pinzner pidió permiso para contar más detalles y, al recibirlo, disparó contra Bistry, contra su propia esposa, que se arrodilló ante él, y finalmente contra sí mismo.
Consecuencias
Tras el tiroteo, las autoridades arrestaron a los cómplices de Pinzner y a su cliente "Wiener Peter", quien fue condenado a cadena perpetua. Pinzner permaneció en prisión hasta 2001. El panorama de St. Pauli cambió radicalmente: las pandillas de los años 70‑80 desaparecieron y surgieron nuevas organizaciones.