Historia de Europa

El bombardeo de Jaén el 1 de abril de 1937: una represalia indiscriminada en la Guerra Civil

Contexto previo al bombardeo

El alzamiento del 18 de julio de 1936 no se consolidó en la provincia de Jaén gracias a la fuerte presencia del movimiento obrero, la escasez de fuerzas militares y la captura de cuarteles de la Guardia Civil por parte de milicias republicanas. La principal resistencia se desarrolló en el Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, cerca de Andújar, donde tropas republicanas sitiaron a guardias civiles y a cerca de mil civiles durante nueve meses. Hasta abril de 1937 la ciudad permaneció tranquila, sin interés estratégico y en una zona de frente que coincidía prácticamente con los límites de las provincias de Córdoba y Granada.

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El ataque aéreo del 1 de abril

El 1 de abril de 1937 la calma se vio interrumpida por un intenso bombardeo aéreo. Lo ejecutaron aviones de la Legión Cóndor, contingente alemán aliado a las tropas nacionales, pilotados en su mayoría por aviadores españoles. La cifra oficial de víctimas asciende a 157 muertos y alrededor de 280 heridos, mayoritariamente civiles y muchos niños. Al no existir objetivos militares claros, el ataque fue indiscriminado y respondió a una lógica de castigo y venganza.

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Características del bombardeo

Jaén no contaba con instalaciones militares relevantes ni con defensas antiaéreas ni sistemas de alerta. La rapidez del ataque tomó por sorpresa a los mandos republicanos, que no solicitaron cobertura aérea. A las 17:20 horas seis bombarderos Ju‑52, procedentes de la base de Tablada (Sevilla), realizaron un único pase sobre la ciudad. Algunos testimonios mencionan escoltas de cazas Fiat CR‑32 italianos y Heinkel 51 alemanes.

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Motivación de la represalia

El bombardeo fue ordenado por el general Queipo de Llano como respuesta al ataque de la aviación republicana sobre Córdoba, ocurrido el mismo día. En Córdoba los bombarderos soviéticos Tupolev SB “Katiuska” habían alcanzado el Hospital Militar, los cuarteles de Artillería y la zona de la estación, provocando unas 40 víctimas.

Reacción y represalias republicas

El horror generado en Jaén avivó el odio y el deseo de venganza. El Comité Provincial del Frente Popular decidió ejecutar, en represalia, a tantos prisioneros nacionales (clérigos, militantes de derechas, etc.) como víctimas había causado el bombardeo. Entre el 1 y el 7 de abril se fusilaron 128 personas, trasladadas desde la prisión provincial y la catedral, que también funcionaba como cárcel.

Olvido y comparaciones

Aunque la condena al ataque se difundió tanto en la zona republicana como en el extranjero, el bombardeo de Jaén quedó opacado por otros hechos más mediáticos: el bombardeo italiano de Durango (31 de marzo, 336 muertos) y el infame ataque de la Legión Cóndor a Guernica (26 de abril, 126 muertos). Ambas partes intentaron ocultar el episodio: los nacionales por su crueldad y los republicanos porque las represalias posteriores resultaban inaceptables. Con el paso del tiempo la memoria del bombardeo de Jaén se fue desvaneciendo, aunque su tragedia es comparable a la de Guernica.

El bombardeo como antecedente de la Segunda Guerra Mundial

La Guerra Civil española sirvió de ensayo para la estrategia de bombardeos indiscriminados contra ciudades del interior, una táctica que se generalizaría durante la Segunda Guerra Mundial. Los nacionales fueron los principales usuarios de esta práctica a partir de la primavera de 1937, combinando demostraciones de poder con la intención de desmoralizar y sembrar pánico en la retaguardia enemiga. Se estudiaron formaciones de ataque, tipos de bombas y se probaron nuevos dispositivos.

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Conclusión

El bombardeo de Jaén forma parte del catálogo de ataques aéreos de la contienda, pero, a diferencia de Durango o Guernica, no estuvo vinculado a una ofensiva militar concreta; fue una decisión impulsiva y vengativa de Queipo de Llano.

Bibliografía

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