El 14 de septiembre de 1989, por primera vez, cinco cadetes femeninas embarcaron en el Gorch Fock, el buque escuela de vela de la Marina alemana, iniciando su entrenamiento desde Kiel hacia el Mediterráneo.
Por Susanne Abolins‑Aufderheide.
Después de tres décadas de tripulación exclusivamente masculina, la incorporación de las mujeres simbolizó el cambio sociopolítico que también alcanzó a los barcos tradicionales.
Mujeres a bordo sin trato diferencial
El mantenimiento del barco es una de sus tareas. Durante las maniobras de vela, las cadetas realizan las mismas labores que sus compañeros y duermen en hamacas dentro de un espacio reducido, separados del área masculina solo por lonas impermeables.
Las cadetes ya habían completado un curso de tres meses en la Academia Naval de Flensburg‑Mürwik y, tras 15 meses de entrenamiento básico, continuarán sus estudios de medicina, odontología o farmacia con los gastos cubiertos por la Marina alemana, comprometiéndose a 16 años de servicio en la Bundeswehr.
Mujeres en la Bundeswehr: tradicionalmente sólo en los servicios médico y musical
En 1989 las mujeres representaban una minoría en la Bundeswehr, aunque su presencia no era nueva: habían trabajado como funcionarias civiles y obreras. La demanda de permitirles servir como soldados surgió en 1968 y se reactivó años después. En 1975 se abrió el servicio médico a médicas, veterinarias y farmacéuticas; en 1991 se habilitaron todos los rangos de suboficiales y oficiales en los servicios médico y musical.
Por entonces, el servicio armado estaba prohibido
Al cierre de 1999, casi 4 500 mujeres trabajaban en esos ámbitos, pero la Constitución les prohibía portar armas, una medida basada en la experiencia del Tercer Reich. Aunque debían poder disparar para protegerse a sí mismas y a sus pacientes, la normativa les impedía hacerlo.
Desde 2000, las mujeres pueden portar armas – de forma voluntaria
El 11 de enero de 2000, el Tribunal de Justicia de la UE dictaminó que impedir que las mujeres sirvieran con armas vulneraba el principio de igualdad. Tras la decisión, el Bundestag modificó la ley el 27 de octubre de 2000, permitiendo que “las mujeres no estén obligadas a servir con armas”, pero sí que lo hagan si lo desean.
Desde entonces, todos los cargos militares están abiertos a ellas, desde comandantes de tanque hasta pilotos de caza. El 2 de enero de 2001, las primeras 244 mujeres iniciaron su servicio militar, 36 de ellas como futuras oficiales navales.
Accidentes y polémica por la renovación
Dos tragedias marcaron la historia reciente del Gorch Fock. El 3 de septiembre de 2008, la cadete de 18 años Jenny Böken cayó al mar y murió; el caso se reabrió en 2019. En noviembre de 2010, otra cadete de 25 años se precipitó desde el aparejo y falleció, lo que desató un intenso debate sobre la seguridad a bordo, provocó la destitución del comandante y la suspensión de los viajes de entrenamiento durante dos años.
La sobrecostosa reforma del buque, que alcanzó los 135 millones de euros, puso en duda su viabilidad. Tras largas disputas, el Gorch Fock está programado para volver a navegar en mayo de 2021.
La presencia femenina en la Bundeswehr alcanza el 12 %
Independientemente de la polémica, la proporción de mujeres en la Bundeswehr ha crecido de forma constante. Hoy hay alrededor de 22 500 militares femeninas, lo que representa aproximadamente el 12 % del personal. La mayoría sirve en el servicio médico, seguidas por el ejército terrestre, la base de las fuerzas armadas y la fuerza aérea; la Armada cuenta con cerca de 1 700 mujeres.