Bombas y muertes: la historia de la RAF
Los orígenes de la RAF se remontan al movimiento estudiantil de 1968. En la primavera de 1970 surgió la Fracción del Ejército Rojo (RAF) alrededor de Andreas Baader, Ulrike Meinhof y Gudrun Ensslin. Los medios la llamaron inicialmente la "banda Baader‑Meinhof". Su vínculo exacto con la protesta estudiantil sigue siendo objeto de debate entre historiadores, aunque el nombre buscaba provocar y aludir a la fuerza revolucionaria.
La RAF se autodefinía como una guerrilla urbana, similar a los grupos revolucionarios de América Latina, y buscaba transformar el sistema político mediante la acción violenta de una pequeña élite.
Primeros robos y atentados
Desde sus inicios la organización aceptó las víctimas mortales como parte de su estrategia. En 1971 fue asesinado el investigador civil Norbert Schmid en Hamburgo; le siguieron un policía de Kaiserslautern y, en marzo de 1972, el jefe de una comisión especial de la policía de Hamburgo, Hans Eckhardt. Tras varios atracos a bancos, la RAF realizó su primer atentado con bomba en mayo de 1972 contra la sede del ejército estadounidense en Frankfurt. Poco después atacó la editorial Axel Springer en Hamburgo y la sede europea del ejército estadounidense en Heidelberg. La policía lanzó una intensa caza de hombres y, en pocos meses, arrestó a muchos de los líderes fundadores, entre ellos a Baader, Meinhof y Ensslin.
El juicio de Stammheim
En 1975 se inició el famoso juicio en el tribunal de alta seguridad de Stuttgart‑Stammheim. Otto Schily, futuro ministro del Interior, actuó como abogado defensor y denunció “la destrucción sistemática de todas las garantías legales”. El proceso estuvo marcado por irregularidades: testigos amenazados, escuchas de conversaciones entre acusados y sus abogados y huelgas de hambre de los presos que entorpecieron la causa.
Secuestros en el "Otoño alemán"
La violencia no cesó. La segunda generación de la RAF cometió asesinatos cada vez más brutales, entre ellos el del fiscal general Siegfried Buback y del banquero Jürgen Ponto. El punto álgido llegó en 1977, conocido como el "Otoño alemán", con el secuestro del presidente de la Confederación de la Industria Alemana, Hanns Martin Schleyer, el 5 de septiembre. La crisis se intensificó el 13 de octubre cuando un comando de la RAF secuestró el avión Lufthansa "Landshut" con destino a Mogadiscio, intentando liberar a los presos de Stammheim. El gobierno de Helmut Schmidt ordenó la intervención del escuadrón GSG 9, que, el 18 de octubre, recuperó el avión sin bajas entre los 82 pasajeros. Un día después, el cuerpo sin vida de Schleyer fue encontrado; fueron 34 los muertos atribuidos a la RAF.
En la cárcel de alta seguridad de Stammheim, Baader, Ensslin y Jan‑Carl Raspe fueron encontrados muertos en sus celdas pocas horas después del drama del "Landshut". Las circunstancias de sus muertes, oficialmente suicidios, siguen siendo objeto de controversia.
La violencia continúa
Una tercera generación, a principios de los años 80, cambió de estrategia y buscó internacionalizar la lucha. Entre sus víctimas más destacadas están el portavoz del consejo de administración del Deutsche Bank, Alfred Herrhausen (1989), y el presidente de la Treuhand, Karsten Rohwedder (1991), considerado el último asesinato atribuido a la RAF. En 1992, el ministro de Justicia Klaus Kinkel declaró que el Estado debía reconciliarse con la RAF cuando fuera posible. La organización respondió con un comunicado que proclamaba: "Nosotros, el frente revolucionario metropolitano, tenemos la fuerza para frenar la agresión imperialista que parte de aquí".
El final de la RAF y preguntas sin respuesta
El 20 de abril de 1998, Reuters recibió una carta de ocho páginas en la que la RAF anunciaba: "Hoy ponemos fin a este proyecto". Los autores permanecen desconocidos, aunque las autoridades consideran el documento auténtico. Sin embargo, los archivos de la BKA siguen mostrando fotos de sospechosos y muchas investigaciones siguen abiertas; numerosos crímenes nunca fueron esclarecidos y la búsqueda de miembros sigue en curso.