El enigmático último aliento de Julio César
La famosa frase «¡Tú también, Bruto, hijo mío!» se escuchó cuando Julio César fue asesinado por un grupo de conspiradores en el Senado romano.

¿A quién se refería?
La interpretación tradicional sostiene que César aludía a Marco Junio Bruto, hijo de Servilia, con quien mantuvo una relación amorosa prolongada. Incluso se ha especulado que Bruto podría haber sido su hijo, aunque las fechas no lo permiten.
Como dictador, César concentró todo el poder y puso fin a la República. Bruto, junto a Casio y otros senadores, conspiró contra él. El propio César estaba al tanto del complot. El 15 de marzo del 44 a.C., fue apuñalado repetidamente en las escalinatas del Senado.
Si César conocía la traición de Bruto, ¿tiene sentido que la frase se refiriera a él? La respuesta no es clara.
Otra hipótesis: el “Bruto albino”
Algunos historiadores mencionan a un segundo “Bruto”, conocido como Bruto el Albino, también integrante de la conspiración y cercano a César.
El origen griego de la expresión
Según Suetonio, la frase original estaba en griego: «Καὶ σύ, τέκνον» (Kai sú, teknon). Existen dos versiones: algunos la interpretan como una pregunta, otros como una exclamación.
¿A quién estaba dirigido realmente el último mensaje de César? Quién sabe.
