Introducción
La Guerra de los Cien Años es uno de los conflictos más célebres de la Edad Media. Enfrentó a los reyes de la dinastía Valois de Francia contra los monarcas de Inglaterra por la posesión del reino de Francia. El conflicto se divide en dos etapas en las que el trono francés estuvo a punto de caer bajo tutela inglesa, para después experimentar una casi total reconquista. En cada fase un héroe encarna el renacimiento francés:
- En la primera etapa, Inglaterra triunfó en Crécy y Poitiers, donde fue capturado el rey francés. El impulso francés llegó gracias al conde Bertrand du Guesclin y su rey Carlos V.
- En la segunda etapa, la guerra civil entre armagnacs y borgoñones favoreció a Inglaterra, vencedora en Agincourt. La corona se prometió al rey inglés, pero Juana de Arco despertó a las fuerzas francesas y las condujo a la victoria.
Orígenes del conflicto
Un siglo de lucha entre Francia e Inglaterra
La llamada Guerra de los Cien Años duró en realidad 116 años (1337‑1453) y enfrentó a cinco reyes franceses y a cinco soberanos ingleses. Se sucedieron batallas y treguas, mientras la población sufrió saqueos, hambrunas y la peste. Francia, territorio donde se libraron los combates, resultó más devastada, aunque al final salió favorecida.
Los monarcas protagonistas
| Francia | Inglaterra |
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Los tres pretendientes al trono francés
Tras la muerte de Carlos IV el Sabio, último de los Capetos directos, tres candidatos tenían derechos equivalentes:
- Felipe, conde de Valois: hijo de Carlos de Valois y sobrino del rey Felipe el Bello. Fue nombrado regente y aprovechó esa posición para ser elegido rey.
- Eduardo III de Inglaterra: hijo de Eduardo II e Isabel de Francia, por lo que era nieto de Felipe el Bello por la madre. Su pretensión se basó en la herencia familiar y en el hecho de que la corte inglesa todavía hablaba francés.
- Felipe de Evreux: nieto de Felipe III, casado con Juana de Navarra. Reclamó el trono a través de los derechos de su esposa.
Felipe VI, rey de Francia
Los nobles franceses eligieron a Felipe de Valois como rey, invocando la ley sálica para excluir a los herederos femeninos. Felipe consolidó su autoridad aplastando a los rebeldes flamencos en la batalla de Cassel (1328) y recordó al rey de Inglaterra su obligación de rendir homenaje por sus posesiones en Guyena.
Eduardo III rindiendo homenaje a Felipe VI
La verdadera causa del antagonismo
El pretexto de la sucesión ocultaba el objetivo real: la defensa de los territorios ingleses en Aquitania. Cuando Felipe intentó apoderarse del ducado de Guyena, Eduardo III declaró la guerra. Se produjeron embargos de lana, alianzas con Flandes y, en 1339, el propio Eduardo se autoproclamó rey de Francia.
Guerra de sucesión en Bretaña (1341‑1364)
Tras la muerte del duque Juan III, dos facciones se disputaron Bretaña:
- Los partidarios de Carlos de Blois y su esposa Juana de Penthièvre, apoyados por Felipe VI.
- Juan de Montfort y su esposa Juana de Flandes, que buscaron la alianza con Eduardo III.
La victoria inglesa en Morlaix y la muerte de Carlos de Blois en la batalla de Auray (1364) permitieron a los descendientes de Montfort afianzar su derecho al trono.
Los reveses franceses
Batalla de Crécy (1346)
Eduardo III desembarcó en Cotentin, invadió Normandía y se dirigió a París. Tras una pausa en Crécy, el rey francés Felipe VI lo persiguió. El 26 de agosto, los ingleses, bien posicionados y con arqueros en fila, derrotaron a un ejército francés desorganizado. La victoria inglesa sorprendió por el uso eficaz de los arcos largos y la falta de coordinación de la caballería francesa.
- Fuerzas: Francia 36 000 (incl. 15 000 mercenarios genoveses); Inglaterra 12 000 (incl. 7 000 arqueros).
- Pérdidas francesas: 11 príncipes, 1 250 caballeros y 15 000 hombres de armas.
- Flechas inglesas disparadas: más de 500 000.
Crécy marcó la aparición de los bombardeos en campo abierto y el declive de la caballería feudal.
La Gran Plaga
En 1347 llegó a Europa la peste negra, originaria de Irán. La sobrepoblación y la escasez de alimentos favorecieron su rápida expansión. Francia perdió cerca de un tercio de su población; judíos fueron culpados y perseguidos, mientras la Iglesia atribuía la calamidad a la ira divina.
Derrotas posteriores
Tras Crécy, los ingleses sitiaron Calais y la convirtieron en una base permanente hasta 1558. En 1356, la batalla de Poitiers terminó con la captura del rey Juan II francés y la humillación de la nobleza francesa.
Resurgimiento francés
El papel de Bertrand du Guesclin
Bertrand du Guesclin (nacido cerca de Rennes en 1320) se convirtió en el gran estratega de Carlos V. Tras varias victorias, como la batalla de Cocherel (1364), lideró campañas contra los mercenarios conocidos como "Grandes Companías" y expulsó a los ingleses de la mayor parte del territorio francés.
Reformas de Carlos V
Carlos V (el Sabio) reforzó la administración, creó la libra de sal (gabelle) y fundó la Biblioteca Real. En 1360 introdujo el «franco», moneda que simbolizaba su liberación del cautiverio inglés.
Nuevas crisis
Carlos VI, el Loco
Al morir Carlos V, su hijo Carlos VI heredó el trono a los 12 años bajo la regencia de sus tíos, quienes agotaron los recursos del reino. En 1392 el rey sufrió su primera crisis de locura, atacando a sus propios guardias. A pesar de sus episodios, mantuvo el control del reino.
Armagnacs contra Borgoñones
La rivalidad entre Luis de Orleans (Armagnacs) y Felipe el Bravo (Borgoñón) desencadenó una guerra civil que los ingleses aprovecharon. El asesinato de Luis de Orleans en 1407 y la posterior muerte de Juan sin miedo (Jean Sans Peur) en 1419 intensificaron el conflicto.
Batalla de Agincourt (1415)
Henry V, rey de Inglaterra, desembarcó en Normandía y se refugió en Calais. En Agincourt, pese a la superioridad numérica francesa, la arquería inglesa y la falta de movilidad de la caballería francesa provocaron una derrota catastrófica para Francia, con más de 10 000 muertos y la captura del duque de Orleans.
La Guerra Civil y el Tratado de Troyes
En 1419, el duque de Borgoña intentó reconciliarse con el delfín Carlos, pero fue asesinado. Carlos VI, bajo presión inglesa, firmó el Tratado de Troyes (1420), reconociendo a Enrique V como heredero del trono francés.
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