En 1956, Turquía planeó una invasión a Chipre para crear condiciones que provocaran conflictos entre Grecia y Turquía con Gran Bretaña, potencia ocupante, sin que ésta reaccionara. La información fue transmitida por el líder yugoslavo, Tito, al primer ministro griego, Konstantinos Karamanlis. Naturalmente, surgen preguntas: ¿por qué Gran Bretaña, que ocupaba Chipre, aceptaría una invasión turca?
Por Kostas Venizelos
Fuente: Phileleftheros
Contexto histórico
El episodio no tiene nada que ver con la invasión de 1974, cuando Turquía actuó con relativa impunidad. Lo que se conoce proviene de un memorándum redactado por los yugoslavos que recoge la conversación entre Tito y Karamanlis, celebrada el 27 de julio de 1956, entre las 17:30 y las 20:30, en la villa "Mon Repo" de Corfú. En la reunión también estuvieron presentes el rey Pablo, el príncipe heredero Constantino, el ministro de la Presidencia Constantinos Tsatsos y el embajador yugoslavo Misa Pavičević.
El archivo griego citado es "Constantinos Karamanlis, archivo, eventos y textos", tomo 2, donde se menciona que la visita de Tito a Corfú fue como invitado de los reyes y que, según Karamanlis, el tema chipriota fue tratado como una cuestión central de la política exterior griega.
El documento original se encuentra en los archivos yugoslavos (AJBT, KPR I‑2/8, Grčka) y fue publicado en The Greek Civil War and the Involvement of the Balkan Countries: Archival Sources from Yugoslavia, Bulgaria, Romania, Albania, editado por Iakovos D. Michaelidis, Spyridon Sfetas e Ilias Skoulidas.
La conversación de Corfú (27 jul 1956)
Tito: «Quiero que mantengas total discreción sobre lo que estoy a punto de revelar. Tengo información bastante fiable sobre planes de desembarco de comandos turcos en Chipre. Si ocurre, Gran Bretaña podrá observar el conflicto entre turcos y griegos a distancia y obtener un nuevo pretexto para permanecer en la isla.»
Karamanlis: «¿Entonces los británicos no están pensando en otra solución?»
Tito: «Parece que no. Corresponde al gobierno griego precisar sus demandas y movilizar la opinión pública internacional.»
Karamanlis: «¿Y qué pasará en la ONU?»
Tito: «Debéis prepararos bien y elegir el momento oportuno.»
Karamanlis: «Desafortunadamente no podemos elegir; la próxima Asamblea General será en noviembre. ¿Contaremos con vuestro apoyo?»
Tito: «No fallaremos. Haremos todo lo posible.»
Karamanlis: «Tenéis muchos amigos. Podríais influir en los países árabes y asiáticos; ya existe una predisposición, pero vuestro respaldo tendría gran efecto.»
Tito: «Lo haremos, sobre todo porque el pueblo yugoslavo sigue con simpatía los esfuerzos de Grecia y la lucha del pueblo chipriota.»
Karamanlis: «Sabemos que EE. UU. adoptará una postura neutral respecto a Chipre.»
(Pavičević pide a Karamanlis mayor precisión, pues hasta ahora EE. UU. había mostrado una inclinación pro‑británica. Karamanlis indica que espera un cambio de actitud.)
Tito: «Cinco países de Europa del Este forman ya parte de la ONU. No puedo garantizar el apoyo de la URSS, pero quizá también podamos contar con ella. Podríamos conseguir el respaldo de los países del bloque oriental en la cuestión chipriota.»
Karamanlis: «Sepilov nos confirmó que la URSS apoya la autodeterminación. ¿Cuál es la posición de la India?»
Tito: «Es delicado. Nehru no estaba dispuesto a aceptar ni una fracción de nuestras posiciones sobre Alemania y, aunque mencionamos Chipre, creo que no querría comprometerse de forma concreta. Le preocupa no dañar sus relaciones con Gran Bretaña mientras sus lazos con EE. UU. siguen tensos.»
Tito (sobre la relación entre Gran Bretaña y Turquía): «No es una relación platónica; los intereses turcos coinciden con los británicos, pues Turquía sirve como apoyo al sistema colonial británico en Oriente Medio.»
Posturas y propuestas de Grecia
Gracia buscaba una solución basada en la ONU, con demandas escalonadas y razonables:
- Minoría turca: doble ciudadanía sin servicio militar y reconocimiento total de derechos minoritarios bajo garantía de la ONU.
- Cuestión estratégica: limitación de acciones militares y desarme controlado de Chipre (el rey Pablo recordaba que en la Primera Guerra Mundial la isla sirvió como base británica contra Turquía).
- Cuestión económica: creación de un puerto libre o unión aduanera entre Chipre, Grecia y Turquía.
Tito: «EE. UU. está del lado de Gran Bretaña e indirectamente de Turquía, pues ven a Turquía como posible baluarte contra la URSS.»
Karamanlis: «Los estadounidenses, sin embargo, dan gran importancia al Pacto de Bagdad.»
Tito: «Todo dependerá de la relación entre las grandes potencias. Turquía podría quedar aislada. La cuestión chipriota debe verse dentro del marco de los desarrollos internacionales, no aisladamente. Gran Bretaña no abandonará la isla y dispone de los medios para hacerlo.»
Reserva de Tito sobre la lucha armada (1955‑1959)
Tito se mostró muy cauteloso respecto a un conflicto armado en Chipre, considerando que la isla podría ser fácilmente bloqueada y que una rebelión armada tendría pocas posibilidades de éxito. Propuso, en cambio, buscar negociaciones en un ambiente pacífico.
Karamanlis aseguró que el gobierno griego no apoyaba la lucha armada, aunque reconocía la obligación moral de respaldar a los patriotas chipriotas. Señaló que Grecia estaba dispuesta a satisfacer tres demandas turcas (minoría, estratégica y económica) bajo condiciones internacionales que garantizasen la estabilidad de la región.
Fuentes
Nota de los archivos yugoslavos (AJBT, KPR I‑2/8, Grčka) incluida en The Greek Civil War and the Involvement of the Balkan Countries: Archival Sources from Yugoslavia, Bulgaria, Romania, Albania, editado por Iakovos D. Michaelidis, Spyridon Sfetas e Ilias Skoulidas.