Historia de Europa

La mano de Dios estaba con los griegos: la gran masacre húngara

La mano de Dios estaba con los griegos: la gran masacre húngara

El emperador bizantino Juan II Komeno se casó con la princesa húngara Piroska, llamada Irini, y se vio envuelto en las disputas dinásticas del reino húngaro. Juan ofreció asilo a un pariente de su esposa, pero el rey húngaro Estéfanos prefirió que muriera.

El conflicto estalla

Al negarse Juan a entregarle al fugitivo, el rey Estéfanos invadió territorio bizantino y comenzó a saquear sus ciudades. Ante la presión húngara, el emperador organizó una campaña militar. En 1128, Juan atacó directamente a los enemigos, obligándolos a retroceder. Los húngaros se atrincheraron en la ribera norte del Danubio, en la fortaleza de Chramos (actual Nova Palanka, Serbia).

La estrategia bizantina

Los húngaros, bajo el mando del general Setefel, habían fortificado la zona. Juan observó que cruzar el Danubio bajo fuego enemigo sería extremadamente costoso; incluso si lograban pasar con bajas mínimas, se enfrentarían a la totalidad de las fuerzas húngaras al desembarcar.

Para romper este dilema, el emperador ordenó a una parte de su ejército, compuesta por caballeros mercenarios ligures y arqueros a caballo, que se desplazara al noroeste en busca de un paso alternativo.

El ataque sorpresa

Los húngaros no percibieron el movimiento. Cuando esa división cruzó el Danubio y se posicionó al sur de las posiciones húngaras, Juan dirigió al resto del ejército en barcos. Con el apoyo de las balistas de los navíos, los bizantinos desembarcaron en la ribera opuesta liderados por el propio Juan. La caballería bizantina cargó contra los atónitos húngaros mientras la unidad que había realizado la maniobra de rodeo atacaba por el flanco.

Los húngaros fueron diezmados; muchos intentaron cruzar un puente que colapsó, provocando la muerte de miles. La sorpresa fue tal que los bizantinos capturaron la fortaleza de Chramos y otras defensas húngaras sin resistencia. La Crónica húngara registra: «La mano de Dios estaba con los griegos».

La masacre

El derramamiento de sangre fue incomparable. El río Karas, afluente del Danubio donde se derrumbó el puente, se tiñó de sangre humana. Los húngaros fueron masacrados como bueyes, sin que nada pudiera salvarlos del avance bizantino.

Consecuencias

Tras la victoria, Juan castigó a los serbios que habían intentado rebelarse. En Hungría, estalló una revuelta contra el rey Estéfanos. La guerra bizantino-húngara concluyó al año siguiente con la firma de un tratado.

Pantelis D. Karykas