Historia de Europa

El árbol gallego que cuestiona los descubrimientos británicos y holandeses en Oceanía

Introducción

Según el investigador neozelandés Winston Cowie, la hipótesis de que navegantes ibéricos llegaron a Oceanía antes que los holandeses y los ingleses es plausible. Su libro New Zealand, a historical puzzle señala que los descubrimientos de Dirk Hartog, Willem Janszoon, Abel Tasman y James Cook podrían estar "en cuarentena".

El árbol que despertó la duda

Todo comenzó cuando el gallego Juan Piñeiro, jubilado del Centro de Investigación Agraria de Mabegondo (A Coruña), encontró en la sede de la Policía Local de A Coruña un ejemplar de Metrosideros (pohutukawa), árbol nativo de Nueva Zelanda. El árbol, por su estado y tamaño, se estima con unos 500 años, lo que lo haría contemporáneo a los primeros contactos europeos con la región. Aunque no se puede taladrar para contar los anillos, su posible antigüedad plantea la interrogante de que los descubrimientos holandeses y británicos no fueran los primeros.

El árbol gallego que cuestiona los descubrimientos británicos y holandeses en Oceanía

Terra Australis y la carrera por el sur

Desde la Antigüedad los geógrafos europeos imaginaron una gran masa continental en el hemisferio sur, la llamada Terra Australis. En el siglo XVI y XVII varias expediciones intentaron localizarla. Los nombres más citados son los de los holandeses Dirk Hartog, Willem Janszoon y Abel Tasman, y el inglés James Cook, pero documentos recientes ponen de relieve a navegantes españoles y portugueses.

El árbol gallego que cuestiona los descubrimientos británicos y holandeses en OceaníaEl árbol gallego que cuestiona los descubrimientos británicos y holandeses en Oceanía

Los navegantes españoles que precedieron a los holandeses

Tras dos intentos fallidos en 1565 y 1595, la tercera expedición partió el 21 de diciembre de 1605 desde Callao (Perú) con tres barcos: San Pedro y San Pablo, San Pedro y Los Tres Reyes. El mando nominal lo tenía el portugués Pedro Fernández de Quirós, pero la verdadera planificación provenía del gallego Luis Váez de Torres.

El descubrimiento del estrecho de Torres

En mayo de 1606 la flota llegó a lo que creyeron ser la Terra Australis, que Quirós llamó Austrialia del Espíritu Santo. En realidad estaban a unos 2 400 km de la costa australiana, frente a la isla de Vanuatu (entonces conocida como Espíritu Santo). Tras una tormenta que separó los barcos, Torres tomó el mando de San Pedro y Los Tres Reyes y continuó su travesía.

El árbol gallego que cuestiona los descubrimientos británicos y holandeses en Oceanía

Torres navegó a lo largo de la costa norte de la isla del Espíritu Santo, comprendió que no era el continente buscado y siguió hacia el suroeste. Los vientos lo desviaron hacia el norte de Nueva Guinea, donde descubrió la costa sur desconocida y, sin saberlo, cruzó el paso que hoy lleva su nombre: el estrecho de Torres, entre Nueva Guinea y el Cabo York, la punta más septentrional de Australia.

Cartas y legado

El 12 de julio de 1607 Torres envió una carta desde Manila a la Corte española, describiendo sus hallazgos y la imposibilidad de encontrar la tan esperada masa continental. Esa misiva es la última noticia conocida sobre él; desapareció de los archivos, aunque sus cartas náuticas fueron capturadas por los británicos cuando ocuparon Manila (1762‑1764) y fueron estudiadas por el geógrafo escocés Alexander Dalrymple.

Conclusión

Los descubrimientos de Torres demuestran que los españoles ya habían navegado y cartografiado partes de la zona que hoy se reconoce como Australia mucho antes de James Cook. Por ello, muchos historiadores consideran más acertado afirmar que Cook fue el primero en trazar la costa este del continente, no el descubridor del mismo.

“Sería más preciso decir que James Cook fue el primero en cartografiar la costa oriental de Australia y no el que descubrió el continente”.