Contexto y linaje
Carlos de Borbón, conde de Charolais, nació en una familia de alto linaje. Era hijo de Luis III de Borbón‑Condé y de Luisa Francisca de Borbón, hija legitimada del rey Luis XIV de Francia y de su amante Madame de Montespan. Tras participar con éxito en la batalla de Belgrado contra los turcos, disfrutó de la impunidad que le brindaba su ascendencia.
Delitos y abusos
Los crímenes de Carlos fueron extremadamente violentos y sádicos. Se le acusa de secuestrar mujeres para organizar orgías, de atar a damas y prenderles fuego a sus faldas –como ocurrió con la marquesa de Saint‑Sulpice, que sufrió graves quemaduras en las piernas–, y de practicar tiro al blanco con un mosquete sobre campesinos. No dudó en golpear hasta la muerte al cochero del embajador español por detener su carruaje en una zona reservada a la nobleza, y, en pleno día y con testigos, disparó a quemarropa matando a un vecino de Anet.
Todo ello quedaba impune gracias a la protección de su padre, apodado le Singe Vert (el mono verde) por su crueldad, y a sus estrechos vínculos con la familia real.
El indulto anticipado
Tras la cuarta o quinta denuncia por asesinato, el regente de Francia, Felipe II, duque de Orleans, agotado por la impunidad del conde, le advirtió:
…y le advierto que, en caso de reincidencia, se concederá un indulto anticipado a quien le acompañe.
El indulto nunca llegó a ejecutarse; Carlos murió en 1760, a los 60 años. Sin embargo, su caso constituye el primer indulto registrado en la historia que se concedió antes de la comisión del delito.