Los Pre‑Rafaelitas: un movimiento rebelde
En algún momento todos nos sentimos pre‑raphaelitas: admiramos con una mezcla de asombro y melancolía la belleza anticuada y onírica de los cuadros de un grupo de pintores y poetas que, a mediados del siglo XIX, quiso romper con la rígida academia victoriana.
Fundada en 1848, la Hermandad de los Pre‑Rafaelitas duró apenas cinco años, pero su rechazo al arte clásico —y su deseo de volver a una naturaleza “primitiva” anterior a Rafael— dejó una huella imborrable en la cultura popular.
Ophelia (1852) – John Everett Millais, fundador de la hermandad. Modelo: Lizzie Siddal.
Dante Gabriel Rossetti: el rostro más reconocible del movimiento
Dante Gabriel Rossetti (1828‑1882) se convirtió en el representante más emblemático de esta generación. Su estilo, cargado de simbolismo y de una sensualidad que rozaba lo morboso, ha sido reproducido innumerables veces en internet junto a sus poemas.
Autorretrato (1847).
Una época de contrastes
La Inglaterra victoriana estaba marcada por la revolución industrial, una profunda desigualdad social y una moralidad que distinguía con crueldad el “buen gusto” de la aristocracia y el “mal gusto” de la clase obrera. En ese contexto, Rossetti, hijo de inmigrantes italianos, encontró su voz.
Rossetti y el romanticismo extremo
Según el historiador del arte Ernst Gombrich, Rossetti no era sólo un romántico; su obra estaba impregnada de un sueño erótico que desafiaba la estrecha estética victoriana. No le importaba la anatomía ni la perspectiva, y no dudaba en “robar” a las amantes de sus amigos, como ocurrió con William Morris.
Lizzie Siddal: musa, amante y tragedia
Lizzie Siddal (1829‑1862), modelo y esposa de Rossetti, fue la figura central de su obra. Consumida por la tuberculosis y una dependencia del laudanum (opio), su vida se tornó una espiral de dolor que culminó en el suicidio.
Rossetti, atormentado por la culpa, enterró junto a ella la mayoría de los poemas que había escrito durante su relación. Años después, obtuvo permiso para exhumar su cuerpo y rescatar los versos de su cabello, publicándolos en 1870 con gran éxito.
“Blessed Beatrix” (1864‑1870) – Rossetti. Modelo: Lizzie Siddal.
El jardín de la locura
En los últimos años de su vida, Rossetti habitó una casa de estilo Tudor cuyo jardín se transformó en un pequeño zoológico exótico: allí vagaban un zebu, un canguro y un toro blanco que, según se dice, le recordaba a su amante Jane Morris. La simbología se volvió, literalmente, parte de su entorno.
“Proserpine” (1874) – Rossetti. Modelo: Jane Morris.
Bibliografía
Fuentes: “Historia del Arte” – Ernst Gombrich; “Vidas Secretas de los Grandes Artistas” – Elisabeth Lunday; “Romanticismo y Arte” – William Vaugham.