Historia de Europa

Harriet Tubman, la conductora del tren de la libertad

El Ferrocarril Subterráneo y su "conductora"

El Underground Railroad no era un tren real ni tenía maquinista. Era una red clandestina que, desde principios del siglo XIX hasta el inicio de la Guerra Civil de EE. UU., ayudó a esclavos afroamericanos a escapar de las plantaciones y a alcanzar Canadá, su "tierra prometida". Los participantes usaban terminología ferroviaria: conductores (quienes guiaban a los fugitivos), líneas (las rutas), pasajeros (los esclavos) y estaciones (refugios temporales). La red abarcaba catorce estados y estaba compuesta por abolicionistas, líderes metodistas y, sobre todo, por miembros liberados de la comunidad negra.

Harriet Tubman, la conductora del tren de la libertad

Harriet Tubman: de esclava a heroína

Nacida en 1821 en una plantación de Maryland, Harriet empezó a trabajar en la casa de su dueño a los cinco años y, a los doce, en los campos de algodón. Desde pequeña defendió a sus compañeros esclavos, lo que le valió múltiples castigos; una de esas agresiones le dejó una cicatriz en la cabeza y le provocó dolores de cabeza crónicos.

En sus veinte años se casó con John Tubman, un hombre libre de quien tomó el apellido. Cuando el dueño de la plantación murió, los esclavos temieron que la viuda vendiera la tierra y a los trabajadores, separando a las familias. Harriet decidió escapar con su familia, pese a la oposición de su marido.

"Libertad o muerte; si no puedo tener una, tendré la otra."

El 17 de septiembre de 1849 huyó acompañada de sus hermanos Ben y Henry. El temor a ser capturada fue mayor que el deseo de libertad, y los hermanos regresaron; Harriet les prometió que volvería por ellos. La recompensa por su captura ascendió a 300 dólares, pero ella logró llegar a Canadá y, a partir de entonces, se convirtió en una de las principales conductoras del Ferrocarril Subterráneo.

Una conductora incansable

Entre 1851 y 1860 realizó 19 viajes al sur, liberando a más de 300 esclavos, incluida gran parte de su familia (excepto su esposo). Armada con valentía y una pistola oculta bajo su ropa, nunca perdió a un pasajero. En 1856 la recompensa por su captura alcanzó la asombrosa cifra de 40 000 dólares, pero nadie se atrevió a traicionarla.

Harriet Tubman, la conductora del tren de la libertad

Participación en la Guerra Civil

Al estallar la guerra en 1861, Harriet dejó Canadá y se alistó en el Ejército de la Unión. Empezó como enfermera, pero el coronel James Montgomery, al conocer su experiencia en el Ferrocarril Subterráneo, la nombró espía. Creó una red de espionaje que proporcionó información sobre unidades confederadas y depósitos de municiones, y utilizó su posición para reclutar esclavos que deseaban unirse al ejército de la Unión.

Con su primer sueldo (200 dólares) construyó una cabaña donde mujeres negras libres podían ganarse la vida lavando ropa para los soldados. Tras la guerra, se casó con Nelson Davis, soldado de la Unión, y se estableció en Auburn, Nueva York.

Los últimos años y el legado

A los 44 años, Harriet buscó la pensión militar que le correspondía; fue rechazada y solo la obtuvo en 1888, tras la muerte de su esposo, como viuda de veterano. A pesar de las dificultades económicas, ella y Nelson subsistían con trabajos ocasionales y ventas de pan de jengibre, convirtiendo su hogar en refugio para negros necesitados y ancianos.

Harriet recorrió las ciudades donde existían antiguas estaciones del Ferrocarril Subterráneo para recaudar fondos, con los que construyó otra casa para ampliar su ayuda. Continuó luchando por la igualdad racial y de género, y por el sufragio universal. En 1913, a causa de una neumonía, falleció. Sus últimas palabras fueron:

"Voy adelante para preparar un lugar para ustedes."

Harriet Tubman, conocida como "Moisés de los esclavos", dejó una huella imborrable como conductora, enfermera, espía, abolicionista y defensora de los derechos humanos.

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