Historia de Europa

El mito de la independencia del condado de Castilla (II)

Continuo el artículo donde lo dejé en la entrada anterior: el mito de la independencia del condado de Castilla (I).

2. Apropiación del mito por la historiografía del siglo XIX y principios del XX

La supuesta independencia castellana se convirtió en un potente altavoz de la propaganda historiográfica española del siglo XIX, transformándose en un mito liberal. Como señala Altés Domínguez, surgió en el siglo XIX ligado a la aparición de los Estados‑Nación europeos, con una perspectiva nacionalista que se mantuvo hasta el desastre de 1898, cuando la historia de la independencia de Castilla se utilizó como elemento esencial del nacionalismo español.

El primer hito importante es la Historia de España de Modesto Lafuente (1850), obra de referencia para la mayoría de los autores del siglo XIX. Lafuente escribe:

«Nosotros, ateniéndonos a los datos históricos, no podemos anticipar la independencia de Castilla en la mitad del siglo X… No señalaremos el día exacto en que Castilla pudo llamarse a sí misma independiente, porque no hubo una proclamación solemne ni pancartas que gritasen ‘¡Castilla para el conde Fernán González!’… Castilla y su conde fueron adquiriendo independencia poco a poco.»
El mito de la independencia del condado de Castilla (II)

Otros autores del siglo XIX, tanto liberales como pertenecientes a corrientes anti‑liberales, neo‑católicas y tradicionalistas surgidas tras el Sexenio Democrático, mencionan la independencia de Castilla con matices diversos. Todos asumen, sin cuestionar, que Fernán González fue el conde que logró la independencia, pero no le otorgan una carga ideológica relacionada con la confrontación Castilla‑León.

El discurso cambió tras el desastre de 1898 y, a comienzos del siglo XX, con la aparición de ideas de Joaquín Costa. Altés Domínguez explica:

«A comienzos del siglo XX nació un nuevo lenguaje alrededor de Castilla que se instaló durante décadas en el imaginario intelectual español. Castilla dejó de ser sólo un antiguo reino medieval para convertirse en la esencia del hispanismo, con un espíritu libertario y egalitario… Este discurso, por su exaltación de la rebelión contra la tiranía, solo podía nacer en un clima liberal y entre autores liberales.»

Esa identificación de Castilla como motor del espíritu español chocó con la ideología del régimen que surgió tras la Guerra Civil.

3. Actualización del mito durante el régimen franquista: el "Milenio" de Castilla en 1943

El régimen franquista modificó el discurso de la independencia castellana para adaptarlo a sus fines. Tras la Guerra Civil, ni el tono liberal ni la idea de un conde rebelde eran convenientes para la propaganda del nuevo España. Altés lo resume:

«En el momento inmediato posterior a la guerra civil, el bando vencedor intenta proyectar una imagen de unidad; un mito sobre un conde independiente que se levanta contra su rey resulta incómodo.»

Las primeras especulaciones sobre cómo reinventar el mito provienen del sector falangista, con autores como Antonio Tovar o Víctor de la Serna. Según Crespo Redondo:

«De la Serna proponía celebrar la "epifanía" de la región entre 930 y 940, mostrando al mundo los prodigios de un pueblo milenario. Los falangistas creían que Castilla había unido a la nación española y promovido su expansión imperial, por lo que rendir homenaje a una Castilla "joven" tras mil años servía como llamado a la unidad nacional.»

Los manuales escolares del régimen mezclaban el discurso castellano‑liberal —Castilla como "madre de España"— con la retórica nacional‑católica del "imperio de la Cruz", legitimando la autoridad de Franco al evocar la figura del caudillo de los condes de Castilla.

El mito de la independencia del condado de Castilla (II)

Siguiendo las indicaciones de De la Serna, el supuesto milenario se celebró con gran pompa en Burgos en 1943, con la presencia de Franco en varios actos. Crespo Redondo detalla:

«El objetivo oficial era conmemorar, mil años después, la independencia del Condado de Castilla, supuestamente lograda en 943 por el conde Fernán González al rebelarse contra el rey de León, Ramiro II. En realidad, el régimen utilizó esa conmemoración para reforzar su imagen, unir a las distintas fuerzas políticas que lo sustentaban y, sobre todo, exaltar a Franco y legitimar la Guerra Civil.»

El artículo de Crespo Redondo describe anécdotas curiosas: la exclusión de León de la lista de provincias invitadas (el villano del relato) mientras que Vizcaya y Álava fueron convocadas para recordar sus antiguos lazos con Castilla; y el temor –más tarde infundado– provocado por el discurso que debía pronunciar el profesor Ramón Menéndez Pidal, poco favorable a la versión oficial.

En respuesta a la celebración, un grupo de exiliados españoles en Londres consiguió que la BBC emitiera una serie de 23 programas dedicados a Castilla, refutando la tesis oficial franquista. Participaron figuras como Claudio Sánchez Albornoz, Tomás Navarro Tomás, Pedro Salinas, José Castillejo, Pío del Río Hortega, Ramón Gómez de la Serna, Salvador de Madariaga, Luis Cernuda y académicos británicos como J.B. Trend, G.R.H. Weaver y Walter Starkie.

El aniversario de 1943 se eligió arbitrariamente; inicialmente se había planeado un evento local en Burgos para 1942, pero la propaganda del régimen le dio carácter nacional. Crespo Redondo explica la inconsistencia:

«Ni organizadores ni intervenciones vieron el pasado histórico como objeto de estudio, sino como medio de propaganda política. Por eso el Gobierno, en lugar de encargar el proyecto a la Real Academia de Historia, lo entregó a la Delegación Nacional de Propaganda, dependiente del Vice‑Secretariado de Educación Popular del Secretario General de FET y de las JONS.»
El mito de la independencia del condado de Castilla (II)

4. Hechos históricos conocidos

Lo que se conoce con certeza es que los condes de Castilla, Fernán González y de Saldaña, Diego Muñoz, desaparecieron de los documentos entre febrero y mayo de 944 (fecha inicial) y abril de 945 (fecha final). Ambos se rebelaron contra Ramiro II, aunque las causas exactas siguen sin estar claras. Algunas fuentes citan la entrega al conde de Monzón de tierras entre los ríos Cea y Pisuerga, pero esas tierras ya pertenecían al condado de Saldaña. Otras atribuyen la rebelión a la construcción, sin autorización real, de una torre defensiva en Covarrubias por parte de Fernán González.

El rey los derrotó, los encarceló y entregó sus dominios al conde de Monzón. Un año después recuperaron la libertad, juraron lealtad al monarca y se consumó el matrimonio del hijo de Ramiro (Ordoño) con la hija del conde (Urraca). Ramiro necesitaba a los condes frente a la amenaza del califato, por lo que asignó a otro de sus hijos (el futuro Sancho I) al territorio castellano para intervenir en su gobierno.

Este episodio muestra la creciente importancia del condado, que se consolidaría en los reinados posteriores, aunque nunca hubo una declaración expresa de independencia respecto al reino de León, ni durante el mandato de Fernán González ni bajo su hijo García Fernández (970‑995).

El hecho de que el condado se heredara demuestra la fuerza alcanzada bajo Fernán González, rompiendo la tradición de que el conde fuera nombrado por el rey de León y estableciendo una línea hereditaria que duró casi sesenta años. Sin embargo, eso no implica independencia: el primer documento firmado por García como conde lleva la fórmula «rex Radimiro in Legione», constante a lo largo de su gobierno.

Ni bajo su hijo Sancho García (995‑1017) ni bajo García Sánchez (1017‑1028) Castilla‑León se volvió independiente. Tampoco Fernando I, futuro rey de León, logró la independencia del condado antes o después de obtener la corona leonesa en 1038. Fue a su muerte, en 1065, cuando dividió sus dominios entre sus hijos, creando un reino de Castilla independiente, pero ya como reino, no como condado.

Carvajal Castro resume la relación entre el rey de León y el condado: «En Castilla el rey era una figura simbólicamente presente, pero distante en la práctica.»

Según la página del Condado de Castilla:

«Es común leer, incluso en obras actuales, que el conde Fernán González es responsable de la independencia de Castilla del reino de León, el primer conde independiente de Castilla. Existe una leyenda, narrada por primera vez en el Poema de Fernán González, sobre el préstamo de un caballo y un azor al rey de León, que al devolver el interés, descubrió que Fernán González tenía el control absoluto de Castilla.»

La realidad es que el condado nunca fue independiente y siempre perteneció al reino de León. Lo que sí logró Fernán González fue unificar bajo una sola autoridad un conjunto de territorios fragmentados hasta 931, convirtiéndose en una potencia decisiva en la política leonesa y en un baluarte contra las incursiones cordobesas. Estableció una línea hereditaria que perduró hasta el conde García Sánchez.

Martínez Díez, tras un estudio exhaustivo de los cuarenta años de gobierno de Fernán González, concluye:

«No hemos encontrado testimonio histórico que atestigüe una supuesta independencia y segregación de la monarquía leonesa. En el mejor de los casos, se trató de actitudes rebeldes o de intentos de actuar según intereses personales, similares a los de los grandes condes gallegos u otros magnates de la misma monarquía.»

Referencias:

  • Gonzalo Martínez Díez, El condado de Castilla (711‑1038). Historia versus leyenda (I), Ediciones Marcial Pons, 2005.
  • Andrés Altés Domínguez, La independencia del condado de Castilla. Génesis y significado de un mito (siglos XIX‑XXI), Ediciones Ergastula, 2017.
  • Jesús Crespo Redondo, Castilla cumple mil años. Historia y política en la conmemoración del milenio de Castilla 1943, Dialnet.
  • Condado de Castilla: https://www.condadodecastilla.es/personajes/fernan-gonzalez/