III. 1399: Ricardo II contra Enrique IV Bolingbroke
Ricardo II subió al trono en 1377 con apenas diez años, sucediendo a su abuelo Eduardo III. La esperanza de que el legendario Príncipe Negro, hijo mayor de Eduardo, gobernara Inglaterra se extinguió en 1376 cuando murió de disentería tras combatir en la guerra civil castellana.
Su reinado estuvo marcado por la revuelta campesina de 1381, conocida como la Revuelta de los Campesinos, que puso en jaque al joven monarca. A partir de entonces mantuvo una constante lucha con los grandes nobles y con el Parlamento, donde surgió el término impeachment para describir la destitución de funcionarios reales.
En 1386 surgieron temores de una invasión francesa; el Parlamento se negó a aprobar nuevos impuestos hasta que se expulsaran varios funcionarios considerados incompetentes. Ricardo reaccionó con ira, amenazó incluso con solicitar ayuda al rey de Francia y, tras la presión del duque de Gloucester y el conde de Arundel, aceptó las reformas parlamentarias que limitaban su poder a un consejo de nueve miembros.
En diciembre de 1387, cinco nobles –Thomas de Woodstock (duque de Gloucester), los condes de Arundel y Warwick, Thomas de Mowbray (conde de Nottingham) y Enrique Bolingbroke (hijo de Juan de Gante) – se convirtieron en los llamados Lords Appellant. El Parlamento ordenó la destitución de los consejeros más leales a Ricardo. El rey intentó oponerse militarmente, pero los sheriffs, los condados y los ciudadanos de Londres le negaron apoyo. Su aliado Robert de Vere fue traicionado y huyó a Francia.
En febrero de 1388 el Parlamento, conocido como el "Parlamento sin piedad", condenó a muerte a cinco de los consejeros de Ricardo; dos lograron escapar a Francia, pero los demás fueron ejecutados, pese a las súplicas del rey y la reina.
A partir de 1388 Ricardo fingió aceptar la situación, pero su deseo de venganza se fue intensificando. En 1397 el Parlamento le negó fondos para una expedición contra Milán y, tras una acusación de traición contra el clérigo Thomas Haxey, lo encarceló en lugar de ejecutarlo.
El 10 de julio de 1397 Ricardo arrestó al conde de Warwick y, con tropas leales, capturó al duque de Gloucester en el castillo de Pleshey. El conde de Arundel también fue entregado y sus cautivos fueron enviados a Calais y a las Islas del Canal.
En septiembre de 1397, durante una sesión parlamentaria, Ricardo se presentó rodeado de trescientos arqueros. El canciller Stafford proclamó la supremacía del rey y anunció una amnistía general, salvo para cincuenta personas designadas por el monarca, aunque Ricardo no nombró a nadie. En menos de un año, quinientas peticiones de perdón fueron concedidas.
El conde de Arundel fue juzgado y ejecutado. El duque de Gloucester fue declarado muerto en Calais y, tras una supuesta confesión escrita, fue condenado a muerte póstuma, lo que alimentó sospechas de que Ricardo ordenó su asesinato. El conde de Warwick fue exiliado de por vida y despojado de sus bienes.
Dos de los Lords Appellant recibieron el favor real: Thomas de Mowbray fue nombrado duque de Norfolk y Enrique Bolingbroke, hijo de Juan de Gante, se convirtió en duque de Hereford. Con la eliminación de sus rivales, Ricardo recuperó el poder, aunque bajo la sombra del miedo.
Tras su golpe de estado de septiembre de 1397, el gobierno de Ricardo se volvió cada vez más brutal. Rodeado de una guardia de arqueros de Cheshire, impuso impuestos arbitrarios y confiscaciones sin justificación, dejando al pueblo en una situación de extrema presión fiscal.
El punto de inflexión llegó a finales de 1397 cuando Mowbray y Bolingbroke se enemistaron. El Parlamento, sin resolver el conflicto, ordenó un duelo que debía celebrarse en Coventry el 16 de septiembre de 1398. Ricardo, temiendo que la victoria de cualquiera de los dos desestabilizara su posición, decidió a último momento cancelar el duelo y desterró a Mowbray de por vida y a Bolingbroke por diez años.
Bolingbroke partió de Inglaterra el 13 de octubre de 1398, primero a Dover y luego a Calais, donde se refugió en Francia. Cuando su padre, Juan de Gante, murió en febrero de 1399, Ricardo confiscó sus vastas tierras y decretó el destierro perpetuo de Bolingbroke, convirtiéndolo en un paria sin herencia ni futuro.
El 1 de junio de 1399 Ricardo navegó hacia Irlanda para sofocar una pequeña rebelión, dejando desprotegidos sus dominios ingleses. Aprovechando la ausencia del rey, Bolingbroke obtuvo permiso del duque de Orleans para regresar a Inglaterra y reclamar la herencia de su padre. Acompañado de exiliados como el arzobispo Thomas Arundel y Thomas Fitzalan, desembarcó en Yorkshire el 4 de julio con apenas quince caballeros y trescientos soldados.
Su objetivo inicial era recuperar sus tierras, pero la falta de resistencia y el descontento general con el gobierno de Ricardo lo llevaron a plantearse el trono. El duque de York, Eduardo de Langley, se unió a su causa, reforzando su posición.
Ricardo regresó a Inglaterra, pero era demasiado tarde. Se refugió en el castillo galés de Conwy, donde fue confrontado por el conde de Northumbria, Enrique Percy. Tras ser obligado a comparecer ante el Parlamento bajo la autoridad de Bolingbroke, Ricardo aceptó formalmente su rendición y fue encarcelado en la Torre de Londres.
El 30 de septiembre, el arzobispo de York leyó una supuesta declaración de Ricardo en la que renunciaba al trono. El Parlamento aprobó la lista de treinta y tres cargos contra el rey y proclamó a Enrique Bolingbroke como rey de Inglaterra, bajo el nombre de Enrique IV.
El antiguo monarca siguió vivo pero representaba una amenaza. Fue trasladado clandestinamente al castillo de Pontefract, donde una rebelión a su favor estalló en febrero de 1400. Enrique IV ordenó su ejecución; Ricardo murió en prisión bajo circunstancias misteriosas, probablemente de inanición, y su cuerpo fue llevado a Londres sin signos de violencia para evitar que sus seguidores lo convirtieran en mártir.