Historia de Europa

Historia de la literatura francesa

Edad Media

En el siglo XI aparecen los primeros textos en francés, las Chansons de Geste, poemas épicos que narran hazañas heroicas. Se dividen en tres ciclos: el francés, el bretón y el clásico.

Ciclo francés

Se centra en los guerreros al servicio de la fe; su figura central es Carlomagno, convertido en héroe del cristianismo. La obra épica más famosa es La Chanson de Roland, escrita a principios del siglo XII.

Ciclo bretón

Se basa en el folclore celta. El poeta más destacado es Chrétien de Troyes, activo a finales del siglo XII.

Ciclo clásico

El menos original; destaca la Romance d'Alexandre.

Paralelamente surgieron los fabliaux, sátiras populares del siglo XII‑XIII, entre ellos Le Roman de Renart. También destaca Le Roman de la Rose (Guillaume de Lorris y Jean de Meun), cuya influencia se mantuvo en Europa hasta el siglo XVII.

El mejor poeta lírico medieval es François Villon, cuya obra perduró hasta el siglo XX.

En el teatro del siglo XIII se observa la transición de lo religioso a lo profano, con las primeras obras pastorales y óperas cómicas. En el siglo XIV predominan los milagros de la Virgen; en el siglo XV el teatro se libera de la influencia eclesiástica.

Antes del siglo XVI destacan cronistas como Godofredo de Villehardouin y Jean de Joinville (Crónicas de las Cruzadas), Christine de Pizan, Alain Chartier y, sobre todo, Jean Froissart, que describió el mundo de los caballeros. Los Mémoires de Philippe de Comines (1524) son el primer relato político desde la perspectiva de un estadista.

Renacimiento

El poeta más importante del inicio del Renacimiento es Maurice Scève. El auge se alcanza con la Pléyade, liderada por Pierre de Ronsard, y con Joachim du Bellay, precursor del clasicismo.

Las ideas renacentistas y el humanismo aparecen en los escritos de François Rabelais y en los ensayos de Michel de Montaigne, considerado el prototipo del humanista erudito.

Clasicismo (Siglo XVII)

El siglo XVII es la época clásica. François de Malherbe define la estética del periodo, influido por el salón de la marquesa de Rambouillet (precursor del preciosismo) y por la Académie française, creada en 1635 y responsable del primer diccionario.

Destacan también la marquesa de Maintenon y el crítico Nicolas Boileau-Despréaux. En oratoria sobresale Jacques-Bénigne Bossuet.

En el teatro, Pierre Corneille inaugura la tragedia clásica, seguido por Jean‑Baptiste Racine, mientras que Molière se consagra como maestro de la comedia.

Los jansenistas aportan figuras como Blaise Pascal, Arnauld y Pierre Nicole, y moralistas como Jean de La Bruyère y François de La Rochefoucauld. Jean de La Fontaine es uno de los fabulistas más célebres, y Madame de La Fayette destaca como novelista por la profundidad psicológica de sus personajes.

Ilustración (Siglo XVIII)

Los precursores de la Ilustración son François de Salignac de La Mothe-Fénelon, Bernard le Bovier de Fontenelle y Pierre Bayle. El espíritu ilustrado lo encarna Voltaire.

Denis Diderot dirige la Encyclopédie, proyecto que sistematiza el saber humano. El influyente El espíritu de las leyes (1748‑1750) de Montesquieu sigue marcando el pensamiento político.

En la narrativa destacan Antoine François Prévost, Pierre de Marivaux y Pierre Choderlos de Laclos; en poesía, André Chénier.

Jean‑Jacques Rousseau anticipa ideas revolucionarias y sienta las bases del Romanticismo. Tras la Revolución, los principales escritores son el conde Joseph de Maistre y el vizconde François‑René de Chateaubriand.

Romanticismo (Siglo XIX)

Los románticos lideran la literatura del siglo XIX: Alphonse de Lamartine, Victor Hugo, Alexandre Dumas (padre), Théophile Gautier y los poetas Alfred de Vigny, Alfred de Musset y Charles Nodier. Madame de Staël anticipa el Romanticismo con sus novelas.

Otros autores relevantes son el cantautor Pierre‑Jean de Béranger, la novelista feminista George Sand, el historiador Jules Michelet y los precursores socialistas Saint‑Simon, Charles Fourier, Pierre Proudhon y Louis Blanc. En la historiografía aparecen François Guizot, Adolphe Thiers y Augustin Thierry; en la política, Benjamin Constant.

Realismo

Honoré de Balzac marca la transición del Romanticismo al Realismo, junto a Stendhal, Gustave Flaubert y Prosper Mérimée.

El crítico realista Charles Augustin Sainte‑Beuve es reconocido por sus ensayos sociológicos y psicológicos.

Parnasianismo y Simbolismo

Los poetas parnasianos Leconte de Lisle, Sully Prudhomme y José de Heredia reaccionan contra el Romanticismo, retomando el clasicismo.

Charles Baudelaire influye profundamente en los simbolistas, entre ellos Paul Verlaine, Henri de Régnier, Stéphane Mallarmé, Isidore Ducasse (Conde de Lautréamont), Tristan Corbière, Charles Cros y Jules Laforgue. El símbolo más potente lo encarna Arthur Rimbaud, que escribió sus obras más representativas antes de los 19 años.

En prosa, el simbolismo también se percibe en los escritos de Remy de Gourmont, Édouard Dujardin y Henri de Régnier.

Naturalismo

Al final del siglo XIX surge el Naturalismo, liderado por el historiador y crítico Hippolyte Taine y los hermanos Edmond y Jules de Goncourt.

Émile Zola es su principal exponente; en la narración breve, destaca Guy de Maupassant.

El crítico Ernest Renan influye en novelistas como Pierre Loti, Maurice Barrès y Anatole France.

Siglo XX

La literatura francesa se diversifica con escritores individualistas como Marcel Proust, autor de En busca del tiempo perdido, y Romain Rolland, André Gide, Roger Martin du Gard, Francis Jammes, François Mauriac y Jean Cocteau, quien trabajó en múltiples artes. Jean Giraudoux es reconocido por su estilo, y Jules Romains retrata el alma colectiva de la sociedad. Guillaume Apollinaire marca la poesía moderna.

Destacan también el poeta y dramaturgo católico Paul Claudel y el versátil Paul Valéry, que pasó del simbolismo a la poesía psicológica.

En la prosa, Henry de Montherlant y Colette se destacan por su elegancia y aguda observación.

Tras la Primera Guerra Mundial, el tema bélico ocupa a Henri Barbusse, Roland Dorgelès, André Maurois, Georges Duhamel y Jean Giono, este último con un pacifismo militante.

Los movimientos de vanguardia rompen con las formas tradicionales: el Dadaísmo y el Surrealismo, liderado por André Breton, con poetas como Louis Aragon, Paul Éluard y Philippe Soupault.

Noveles como André Malraux, Antoine de Saint‑Exupéry, Louis‑Ferdinand Céline, Marguerite Yourcenar, Françoise Sagan y Jean‑Jacques Servan‑Schreiber marcan la opinión pública. Los poetas Saint‑John Perse y René Char son también esenciales.

En la década de 1940 surge el Existencialismo, con Jean‑Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Albert Camus, premio Nobel en 1957, escribe obras como La peste, metáfora de la ocupación nazi.

Los años 50 ven el auge del teatro del absurdo (Eugène Ionesco, Samuel Beckett, Jean Genet) y del nouveau roman (Nathalie Sarraute, Claude Simon, Alain Robbe‑Grillet, Michel Butor).

En los años 60 aparece el estructuralismo, basado en Claude Lévi‑Strauss, con Roland Barthes como figura central. La deconstrucción, iniciada por Jacques Derrida, constituye la última corriente crítica.

Civilización francesa

La literatura es una de las manifestaciones más brillantes de la cultura francesa, reflejando su historia, sus conflictos y su constante búsqueda de innovación.

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