Historia de Europa

Historia de la lengua francesa

Introducción

El francés es una lengua romance de la subfamilia itálica, perteneciente a la familia indoeuropea. Es el idioma de los franceses y oficial en Bélgica, Suiza y en antiguas colonias como la Guayana Francesa, el África del Norte, Indochina, Haití, Madagascar y parte de Canadá.

Orígenes

Los primeros habitantes de la actual Francia fueron los galos, un pueblo celta. Tras la conquista romana en el siglo I a.C., las tribus galas abandonaron el celta y adoptaron el latín vulgar de las legiones romanas. Para el siglo VII, el latín había incorporado influencias de pueblos germánicos invasores y de vocabulario griego.

Evolución

Durante la Alta Edad Media surgieron dos variantes principales: la langue d’oïl al norte del Loira y la langue d’oc al sur. Cada una dio origen a numerosos dialectos. Entre los del sur destacan el provenzal, el gascón, el languedociano, el auvernés, el limosino y el bearnés. Estos dialectos fueron cultivados por poetas y trovadores y a veces se les llamó colectivamente provenzal. Los dialectos del norte recibieron el nombre de las provincias donde se hablaban: franco, Île‑de‑France, parisino, normando, picardo, poitevino y borgoñón. El francés moderno deriva directamente del dialecto de Île‑de‑France.

El francés como lengua internacional

En el siglo XVII, François de Malherbe estableció una norma rigurosa para el uso del francés en la poesía y la crítica. Un paso decisivo fue la creación del Dictionnaire patrocinado por el cardenal Richelieu y la fundación de la Académie Française en 1635. Bajo el reinado de Luis XIV, el francés alcanzó su apogeo, convirtiéndose en la lengua diplomática y científica de Europa. Las transformaciones posteriores se han centrado en la evolución de la pronunciación, la simplificación ortográfica y la incorporación de neologismos.

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