
Introducción
Los cinco emperadores romanos Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio forman el grupo conocido como los "Cinco Buenos Emperadores". Durante su mandato el Imperio alcanzó su mayor esplendor, pero pocos conocen los detalles de sus gobiernos. En este artículo nos centramos en el primero de ellos: Nerva.
¿Quién fue el emperador Nerva?
El reinado de Nerva duró apenas un año y cuatro meses (96‑98 d.C.), pero su nombre aparece en los libros de historia por haber iniciado una época de estabilidad política. Ascendió al trono el mismo día en que su predecesor, el emperador Domiciano, fue asesinado.
El hecho de que Nerva pudiera haber participado en el complot contra Domiciano generó rumores en Roma, aunque su carácter prudente hace improbable que haya sido autor del asesinato. En la historia romana existen dos tipos de gobernantes que no provienen de una dinastía: los ambiciosos, que buscan el poder a cualquier costo, y los que aceptan el cargo por obligación y sin ansias de dominio. Nerva pertenece al segundo grupo, al igual que el legendario rey Numa.
El papel del Senado
Fue el Senado el que proclamó a Nerva como emperador. Aunque en la práctica el Senado carecía de autoridad administrativa, su función era aconsejar al gobernante y, cuando el poder imperial se desbordaba, podía legitimar la eliminación del emperador. Tras la muerte de Domiciano, el Senado aprobó rápidamente a Nerva y ordenó el damnatio memoriae (borrado de la memoria) del asesinado.
Política y reformas
Una de sus primeras medidas fue prometer no ejecutar a senadores, rompiendo la tradición de la violencia política. Confiscó los bienes de Domiciano y los repartió entre los ciudadanos, limitó los gastos en juegos de gladiadores y carreras de cuadrigas, y centró su gobierno en asuntos internos.
Consciente de sus limitaciones en el ámbito militar, Nerva adoptó a Trajano, un exitoso general, como heredero y le transfirió la autoridad militar. Aunque su propio reinado no dejó grandes conquistas, su mayor logro fue asegurar una sucesión pacífica que permitiría a Trajano llevar al imperio a su máximo apogeo.
Vida de Nerva
Nerva nació en la ciudad de Narnia, en la región central de Italia, en una familia senatorial de larga tradición. Su abuelo había sido un intelectual cercano a Tiberio, y su abuelo materno también había ocupado el cargo de cónsul.
Durante el reinado de Nerón, Nerva se convirtió en pretor y se involucró profundamente en la vida política. Evitó el complot de Piso contra Nerón y, por ello, recibió elogios y un busto en Roma.
Más tarde, se hizo amigo de Vespasiano y fue tutor de su hijo, el futuro emperador Domiciano. Cuando Domiciano fue asesinado, el ejército no apoyó a Nerva, lo que provocó tensiones con el comandante de la guardia pretoriana, Caserio, quien llegó a retenerlo brevemente. Finalmente, Nerva aceptó la presión militar y eligió a Trajano como sucesor, garantizando la continuidad del poder.
Evaluación personal de Nerva
La reputación de Nerva es ambivalente. Algunos críticos señalan que su gobierno fue breve y que cedió a la presión del ejército al nombrar a Trajano. Sin embargo, desde la perspectiva del control civil, su intento de reconciliar al Senado y al emperador, así como su juramento de no ejecutar a senadores, son logros significativos.
El historiador Edward Gibbon describió el periodo posterior a Domiciano como una era de "paz romana" guiada por la sabiduría de los buenos emperadores. En este contexto, Nerva puede considerarse el arquitecto de esa estabilidad, a pesar de la escasez de fuentes que describan su personalidad con detalle.
En resumen, Nerva fue un gobernante prudente que, aunque poco militar, sentó las bases para que sus sucesores llevaran al Imperio a su mayor esplendor.