Esta teoría, formulada hace casi dos décadas, sigue despertando la imaginación. Según el respetado arqueólogo, 70 años después del bautismo de Mieszko, los habitantes de Wrocław rechazaron el cristianismo y erigieron un magnífico templo en honor a los dioses antiguos. ¿Es esto real?
Las excavaciones en Ostrów Tumski, Wrocław, se llevaron a cabo a finales de los años 50 y principios de los 60. Fue entonces cuando se descubrieron los restos de un edificio misterioso de la época de los primeros Piasts.
La construcción medía menos de ocho metros de largo y casi cuatro de ancho. Destacaba por su tamaño y por la forma de sus vigas: se utilizaron tablones obtenidos por desdoblamiento, no por corte del tronco. Además, contaba con dos salas, algo inusual para las casas de esa época. Dentro se hallaron restos de sedas y objetos dorados, lo que llevó a su descubridor, Elżbieta Ostrowska, a sugerir que tenía una "función especial".
Durante mucho tiempo el hallazgo quedó en el olvido. Fue a comienzos del siglo XXI cuando una de las tablas fue reexaminada mediante dendrocronología, una técnica de datación basada en los anillos del árbol, extremadamente precisa y recientemente popular.
Los resultados mostraron que la madera fue cortada entre 1032 y 1033, lo que sugiere que el edificio se erigió precisamente en esos años.
Rastro de la rebelión y la fe de los antepasados
Sławomir Moździoch, uno de los arqueólogos más influyentes de Silesia, propuso una teoría revolucionaria basada en la nueva datación: el edificio sería, en realidad, un templo pagano.
Según Moździoch, el templo se habría construido durante la llamada "reacción", una rebelión masiva contra la Iglesia y la autoridad que se menciona en fuentes escritas. La cronología de esta revuelta, basada en el cronista checo Cosmas y en la Crónica de Bygone Years, se sitúa alrededor del año 1032.
El profesor también destacó la presencia de lujosas telas, que interpretó como "cortinas que separaban el espacio sagrado del vestíbulo". Comparó el hallazgo con el templo pagano de Gross Raden, en Mecklenburg, descubierto en los años 70 y considerado un referente de la arquitectura religiosa eslava. En ambos casos se encontró un elemento llamado "dranice", tallado y utilizado como determinante de edificios de culto.
Otro detalle mencionado son los restos vegetales y animales hallados en la excavación: "cerca de la viga fundacional, en la esquina suroeste, se encontró el cráneo de un caballo". Bajo la misma zona y en el centro de la pared sur, los arqueólogos hallaron vasijas que podrían haber contenido ofrendas "mágicas".
Todos estos argumentos, y sobre todo la fecha obtenida mediante dendrocronología, llevaron a Moździoch a afirmar con casi total convicción que el edificio era un templo. A partir de esa premisa, derivó conclusiones de gran alcance sobre los acontecimientos políticos de la época.
Otros académicos adoptaron su postura y el supuesto templo pagano quedó asentado en la literatura científica, aunque sin que la hipótesis estuviera probada de manera concluyente.
Dudas sobre analogías y fechas
Durante varios años la interpretación del edificio como templo ha sido cuestionada por el investigador Dariusz A. Sikorski, de Poznań. Sikorski no niega la existencia del hallazgo, pero señala que la teoría carece de bases sólidas y que muchos de los argumentos de Moździoch pueden ser refutados fácilmente. La honestidad científica, según él, exige escepticismo y la propuesta de explicaciones alternativas.
La fecha de la "reacción pagana" no determina por sí sola la función del edificio, ya que esa cronología no está universalmente aceptada y la propia existencia de disturbios anti‑cristianos sigue siendo debatida. Algunas voces modernas sostienen que la reacción fue más política que religiosa, dirigida contra representantes del príncipe que, a su vez, defendían la Iglesia.
La analogía con Gross Raden también genera dudas. Ese sitio se ha convertido en símbolo porque fue reconstruido y promocionado turísticamente, pero la comunidad académica aún discute si realmente albergó un templo. El descubridor, Ewald Schuldt, limitó el acceso a los resultados y su reconstrucción estuvo basada en conjeturas; además, su hipótesis original situaba el edificio en el siglo IX, mientras que hoy se sabe que data de finales del X.
Varios investigadores afirman que los monumentos circundantes en Gross Raden indican un uso secular, no religioso. Si ese sitio no era un templo, es difícil aceptar que la construcción de Wrocław lo sea únicamente por algunas similitudes.
Si no es un templo, ¿qué podría ser?
Dariusz A. Sikorski ha expuesto sus objeciones en varios artículos científicos, y ahora están al alcance incluso de los aficionados a la historia.
En el libro de divulgación "Religiones de los eslavos antiguos" (Wydawnictwo Poznańskie), Sikorski propone una explicación alternativa, igualmente plausible. Plantea que el edificio pudo haber sido la sede de un líder local que, tras el colapso de la autoridad central piast, quiso marcar su posición con una construcción más decorada que una vivienda corriente.
Ninguno de los argumentos, aislado o conjunto, es suficiente para calificar este edificio como un templo pagano. Sus rasgos pueden explicarse sin recurrir a una función sagrada. Si asumimos que albergaba al "príncipe" local, no sorprende encontrar equipamiento más rico que en una casa típica.
El edificio difiere de otras viviendas, pero muestra trazas ajenas a la descripción de los templos eslavos precristianos, como restos de una chimenea en la esquina del vestíbulo. Por otro lado, hallazgos de ofrendas y prácticas "mágicas" también aparecen en estructuras que claramente no tenían función religiosa.
En conclusión, la interpretación como templo no es evidente.