Historia de Europa

¿Cómo llegaron los “osos” de piedra a Europa y se establecieron en Ślęża?

En la península ibérica prerromana se han descubierto más de 400 esculturas de piedra, algunas de hasta 2,75 m de longitud, que representan animales como toros, jabalíes y cerdos. Estas piezas, típicas de las sociedades celtas de la región, son conocidas como verracos. ¿Cómo es posible que dos de ellas hayan terminado en la montaña polaca de Ślęża?

Los verracos son uno de los rasgos más característicos de la cultura wetona, pueblo prerromano del centro de la Iberia que se asocia a los celtas. En el territorio que habitaban se hallaron numerosas estatuas monumentales de animales.

Hasta la fecha se han registrado más de 400 verracos. Su tamaño varía entre 1 m y 2,75 m, y cada pieza podía pesar entre 3 y 8 toneladas. Estas enormes esculturas de granito siguen sin resolverse por completo, ya que su contexto arqueológico rara vez permite definir con certeza su función. No obstante, los investigadores proponen varias interpretaciones.

Animales misteriosos

La mayoría de los verracos se encuentran en espacios abiertos: campos, cerca de cursos de agua y lejos de asentamientos humanos. Esta ubicación sugiere dos posibilidades. Primero, podrían haber tenido una función mágica, protegiendo los rebaños, que en la época celta eran de gran valor para la comunidad.

¿Cómo llegaron los “osos” de piedra a Europa y se establecieron en Ślęża?

Otra interpretación, más terrenal, los ve como marcadores territoriales destinados a delimitar pastos y controlar el acceso a recursos naturales. Un papel de este tipo encajaría bien con la estructura jerárquica de la sociedad celta.

En los alrededores de poblados fortificados, abandonados tras la conquista romana, se hallan verracos con gran visibilidad, lo que refuerza tanto la hipótesis protectora como la organizadora: podrían haber dividido el territorio en áreas pertenecientes a distintas comunidades.

Grandes lápidas

En algunos cementerios los verracos aparecen reutilizados como lápidas funerarias, aunque la mayoría de los casos se trata de una reutilización posterior de los monumentos originales.

La datación exacta es complicada, pero se sitúan aproximadamente entre los siglos IV y I a.C. Su importancia persiste en la época romana, donde incluso se hallaron inscripciones latinas en algunas de ellas.

Celtas en Polonia

¿Cómo es posible que estos monumentos tan singulares aparecieran del otro lado de Europa? ¿De dónde provienen los “osos” que se hallaron en la montaña polaca de Ślęża?

El macizo de Ślęża, con sus 717,5 m sobre el nivel del mar, es un punto destacado del paisaje silesiano. Su cumbre, frecuentemente envuelta en nubes y tormentas eléctricas, ha despertado siempre una gran fascinación humana.

¿Cómo llegaron los “osos” de piedra a Europa y se establecieron en Ślęża?

Los registros arqueológicos y las fuentes escritas confirman que Ślęża fue un centro de cultos precristianos. No solo una cultura, sino varias, dejaron su huella allí.

Durante las investigaciones del macizo se descubrieron dos esculturas similares a los verracos ibéricos. Los investigadores las denominaron “jabalí” y “oso” para diferenciarlas. Ambas están vinculadas a la cultura de La Tène, la rama celta que se extendió por gran parte de Europa.

Los restos de la cultura de La Tène en Polonia se concentran en enclaves del sur del país. Se han encontrado asentamientos y tumbas celtas cerca del macizo de Ślęża, por lo que no sorprende el hallazgo de monumentos religiosos en su cima.

Los “osos” de Silesia

Las dos esculturas, aunque halladas a cierta distancia entre sí, se consideran un par. Miden aproximadamente 1 m de altura y entre 1,47 m y 1,70 m de longitud. El “oso”, que hoy se ubica en la cumbre del macizo, fue trasladado allí en 1903. La segunda pieza se observa en el camino hacia la cima, junto a la famosa escultura de la “Doncella con el pez”.

No podemos afirmar con certeza que los verracos ibéricos y los “osos” de Ślęża compartan un origen directo, pero su existencia plantea interesantes preguntas.

Resulta relevante que, en la época de La Tène, la península ibérica mantenía contactos con la región del Rin. Es posible que ideas y motivos artísticos se hayan difundido hasta los márgenes opuestos de la misma esfera cultural. Sin embargo, no se puede concluir categóricamente que los “ositos” silesios provengan de la misma fuente que los escultores ibéricos.

Bibliografía

  1. E. Álvarez‑Sanchiz, Oppina and Celtic society in western Spain, e‑Keltoi, vol. 6, pp. 255‑285.
  2. J. Lorrio, G. R. Zapatero, The Celts in the Iberian Peninsula, e‑Keltoi, vol. 6, pp. 167‑254.
  3. Woźniak, The problem of the existence of the Celtic “nemeton” in Ślęża, Przegląd Archeologiczny, vol. 52, 2004, pp. 131‑183.