Contexto histórico
Dinamarca, a pesar de su pequeño tamaño, mantenía una tradición militar limitada. En 1937, la Ley de Defensa establecía un ejército de apenas 14 550 hombres, con 6 000 conscriptos al año que servían 11 meses. Esta fuerza apenas cubría las necesidades de paz y resultaba insuficiente para enfrentar a una potencia como la Alemania nazi.
Estructura del ejército danés
En 1940 el ejército contaba con ocho regimientos de infantería, dos de caballería, tres de artillería, uno antiaéreo, uno de ingenieros y varios batallones de transporte y servicios, además de 52 aviones, en su mayor parte obsoletos. Cada regimiento de infantería reunía alrededor de 5 000 soldados, organizados en compañías de fusilería, ametralladoras ligeras y armas pesadas. El Regimiento de la Guardia Real y el Regimiento de Infantería Ciclista tenían composiciones especiales, mientras que la “Fuerza Bornholm” operaba en la isla del mismo nombre.
La invasión alemana
El 9 de abril de 1940, a las 04:15, el Cuerpo de Ejército XXXI alemán lanzó la Operación “Weserübung”. Tropas cruzaron la península de Jutlandia y un regimiento de paracaidistas descendió al norte de la línea defensiva danesa. El gobierno, confiado en el pacto de no agresión firmado con Hitler y sin haber movilizado el ejército pese a las advertencias del Teniente General Willem Prior, no ordenó la conscripción.
Resistencia y consecuencias
Aunque el ejército estaba mal preparado, la infantería de pioneros defendió valientemente sus posiciones. En los combates murieron o resultaron heridos 16 soldados daneses y varios civiles. Las fuerzas alemanas sufrieron 203 bajas, heridas o capturas, y se perdieron 16 tanques y vehículos blindados. La corta resistencia demostró la valentía de los daneses, pero también la insuficiencia de una política que había descartado el servicio militar obligatorio.