Historia de Europa

Levantamiento de una aldea griega del norte de Albania contra el régimen de Alia – 1990

Levantamiento de una aldea griega del norte de Albania contra el régimen de Alia – 1990

Contexto histórico

En diciembre de 1990 el régimen de Ramiz Alia en Albania mostraba señales de colapso, pero todavía mantenía sus fronteras cerradas bajo fuego. Cualquier intento de cruzar era fatal. En Tirana había protestas estudiantiles, y la situación alcanzó su punto máximo un martes 11 de ese mes, una fecha que quedó grabada en la memoria de la minoría griega albanesa.

El intento de fuga

En el pueblo de Alykos, cercano a Agios Saranda, un camión chino‑fabricado llegó a la valla electrificada del campamento "Jasta". Un soldado albanés, armado con una Kalashnikov, se subió al asiento del pasajero y el vehículo partió bajo la lluvia. Cinco jóvenes – Vagelis Mitrou (de Germa), Thanasis Kotsis, Thomas Massios, Antonis Raftis (todos de Alykos) y un soldado de Fier‑II – abandonaron el camión y se dirigieron a pie hacia la frontera.

Al acercarse a la valla eléctrica fueron descubiertos por los guardias, que empezaron a disparar. El soldado albanés devolvió el fuego, matando a un guardia. En el tiroteo murieron dos de los jóvenes y los otros dos resultaron gravemente heridos. Los heridos fueron llevados al cercano pueblo de Tsifliki, donde, según testimonios locales, fueron ejecutados.

La rebelión en Agios Saranda

La noticia del suceso provocó la movilización de cientos de habitantes de la llanura de Bourkos. Portando cofres, hachas, palas y garrotes, marcharon hacia Agios Saranda, enfrentándose a la policía, al ejército y a milicias del partido. Leonidas Papas, entonces de 17 años, lideró la marcha con la tapa de uno de los cofres y recordó décadas después: "Fue una insurrección espontánea, sin organización, con gritos como '¡Abajo la dictadura!', '¡Viva la libertad!' y '¡Ramiz Alia es un asesino!'".

Al llegar a dos kilómetros de la ciudad, en una barranca del pueblo de Lykursi, fuerzas del ejército (desarmadas), la policía y milicias partidarias intentaron bloquear la entrada. La multitud, impulsada por la furia al ver a los heridos, derribó a los soldados desarmados y se enfrentó a los policías, que empezaron a disparar. Tras el caos, los manifestantes decidieron regresar para enterrar a los jóvenes, considerándolo su objetivo cumplido.

Repercusiones y legado

Durante varios días la zona vivió una extraña autonomía: no había presencia policial ni militar. El rumor de que una gran columna del norte se dirigía a la zona generó una movilización de los aldeanos con armas improvisadas para defenderse. Finalmente, el régimen intentó silenciar el hecho mediante la censura de los medios estatales, limitándose a un breve informe en la única cadena de televisión y en el periódico oficial "Zëri i Popullit".

Un año después, con la caída del régimen, Alykos organizó la primera ceremonia conmemorativa. En 1994 el presidente Sali Berisha declaró a los cuatro jóvenes "martires de la República" y, en 2007, con fondos del Parlamento griego, se erigió un monumento en la plaza de Alykos. Cada 12 de diciembre se celebra una ceremonia en su memoria, recordando el único levantamiento popular contra el comunismo albanés.

Fuente: APE‑ME