Una visión revisada de Ioannis Metaxas
Mucho se ha dicho sobre Ioannis Metaxas y la Guerra greco‑italiana (1940‑41). Desde la década de 1980, sectores de izquierda han pintado al dictador como un simple "germanófilo" que quería aceptar el ultimátum italiano, mientras que el pueblo griego habría dicho NO. Esa versión simplista pretende borrar constantes históricas bien documentadas.
Metaxas y la necesidad de una alianza con Gran Bretaña
Metaxas vivió la profunda división nacional de los años 30. Sabía que Grecia no podía sobrevivir sin el apoyo naval de Europa occidental (Reino Unido) y no con la potencia continental (Alemania). Desde al menos 1938 su objetivo no era solo acercarse a Londres, sino sellar una alianza con Gran Bretaña. Esa intención quedó clara tras la ocupación italiana de Albania en abril de 1939.
Conversaciones con el embajador británico
El 3 de octubre de 1938, pocos días después del desastroso Acuerdo de Múnich, Metaxas habló con el embajador británico Sir Sidney Waterlow. Declaró: «Lo que queremos es una alianza con Gran Bretaña. En caso de una guerra europea, el uso de nuestras islas y puertos será esencial para la flota y la fuerza aérea británicas… Grecia será un aliado valioso y, bajo ninguna circunstancia, nos alinearemos con Italia».
Tras la ocupación de Albania, volvió a recalcar: «Grecia resistirá hasta el final ante una invasión italiana, prefiriendo la destrucción total a la deshonra». Después del referéndum que confirmó el rechazo al ultimátum italiano, añadió: «No se trata de victoria o derrota; Grecia lucha por su supervivencia como Estado».
El día del «NO»
El 28 de octubre de 1940, ocho millones de griegos (cifra simbólica que refleja la magnitud del rechazo) se presentaron en la embajada italiana y proclamaron rotundamente su NO al embajador Grazzi. Ese mismo día, horas antes de que los cañones resonaran en Epirus, el mensaje de rechazo ya estaba en la mesa del dictador.