Historia de Europa

Termópilas, 279 a.C.: Calipo el ateniense y la aniquilación de los bárbaros

Termópilas, 279 a.C.: Calipo el ateniense y la aniquilación de los bárbaros

Introducción

El paso de Termópilas, conocido por la heroica defensa contra los persas en 480 a.C., volvió a ser escenario de una sangrienta batalla en el 279 a.C. Cuando las tribus galas lideradas por Breno (también llamado Vrennos) cruzaron Macedonia y se adentraron en el sur de Grecia, los estados griegos se unieron para detener la invasión.

Fuerzas en juego

Los invasores galos

Según Pausanias, Breno contaba con 152 000 infantes, 20 400 caballería y 40 800 seguidores a caballo. Los historiadores modernos consideran esas cifras exageradas y las reducen considerablemente.

La coalición griega

Los griegos reunieron alrededor de 23 000 hombres, distribuidos así:

  • 10 000 infantes y 500 caballeros boeotios bajo Kifisodotos, Thearidas, Diógenes y Lisandro.
  • 3 000 infantes y 500 caballeros foceos bajo Critóbulo y Antíoco.
  • 700 infantes lócrios.
  • 400 hoplitas megáricos bajo Hipónico.
  • ≈7 790 soldados a pie y una caballería no especificada del ejército aetolio, comandados por Poliarco, Polifron y Lácrates.
  • 1 000 infantes y 500 caballeros atenienses bajo el general Calipo, que asumió el mando general.
  • 500 macedonios y 500 tropas enviadas por el rey seléucida Antíoco.

El desarrollo del combate

Primeras escaramuzas

Los griegos enviaron toda su caballería y mil escuderos ligeros para retrasar la cruzada de los galos por el río Sperchios. Breno respondió con 10 000 guerreros, obligando a los griegos a replegarse hasta Termópilas.

Batalla principal en Termópilas

Al día siguiente, los galos atacaron el paso con furia, pero la infantería griega los recibió en una formación de falange, en absoluto silencio. Los arqueros y fundidores griegos lanzaron flechas, hondas y jabalinas, mientras la caballería de ambos bandos quedó inmovilizada por el terreno.

Los galos, mal equipados y sin escudos adecuados, lucharon con lanzas y espadas largas, incluso arrojando de vuelta los proyectiles que los herían. Tras sangrientas contiendas, la superioridad de la falange obligó a los invasores a retirarse desordenadamente, muchos de ellos pisoteados por sus propios compañeros o atrapados en los pantanos circundantes.

Participación ateniense

Los barcos atenienses se acercaron a la costa y sus tripulantes atacaron a los galos con cualquier arma disponible. Entre los griegos, destacó el joven Kydias, que cayó heroicamente; sólo 40 griegos murieron frente a miles de bárbaros.

Consecuencias y cruentas represalias

Masacres y atrocidades

Una división gala intentó escalar el Monte Oitos siete días después, pero fue repelida por los griegos bajo Telésarco, caído en combate. Breno envió entonces 40 000 hombres bajo Orestorio y Kombuto para atacar a los aetolios y obligarlos a abandonar Termópilas.

Los galos ocuparon la pequeña ciudad de Calión, donde, según Pausanias, cometieron horribles crímenes: mataron a todos los hombres, incluso a los bebés; muchas mujeres se suicidaron; se dice que bebieron sangre infantil y violaron a mujeres moribundas.

Venganza griega

Los aetolios, reforzados con ancianos, mujeres y niños, contraatacaron en Kokkalia (Paleochori de Tímbristo) y masacraron a más de 20 000 galos. Los sobrevivientes se unieron al ejército de Breno.

Retirada final de los galos

Al enterarse del paso que los persas habían usado en 480 a.C., los galos intentaron rodear a los griegos. Los foceos, liderados por el valiente Alexímaco, resistieron en el paso y, al caer la noche, lanzaron un ataque sorpresa que sembró el pánico entre los galos, que comenzaron a matarse entre sí. Atenienses y boeotios acudieron al auxilio y aniquilaron a los invasores.

Pausanias registra la muerte de 36 000 galos en Focea y menciona fenómenos “divinos” en Delfos. Tras varios reveses, los galos huyeron; Breno se suicidó y sólo unos pocos lograron escapar, perseguidos por aetolios, tesalios y melios.

Conclusión

La batalla de Termópilas en 279 a.C. demuestra la capacidad de los estados griegos para unir sus fuerzas frente a una amenaza externa y la brutalidad de la guerra antigua, donde la victoria griega se pagó con una devastadora represalia contra los invasores.