Estados Unidos fue uno de los países que firmó el Tratado de Versalles, pero nunca lo ratificó. Esto se debió en parte a la oposición del presidente Woodrow Wilson, quien consideró que el tratado era demasiado duro para Alemania. Wilson también creía que el tratado dificultaría que Estados Unidos mantuviera su neutralidad en conflictos futuros.
Estados Unidos finalmente se unió a la Liga de Naciones, que fue creada por el Tratado de Versalles para promover la paz y la cooperación internacionales. Sin embargo, Estados Unidos nunca se convirtió en miembro de pleno derecho de la Liga y nunca ratificó el tratado que la creó.
Hay una serie de argumentos a favor y en contra de que Estados Unidos ratifique el Tratado de Versalles. Algunos historiadores creen que el tratado fue demasiado duro para Alemania y que contribuyó al ascenso de Adolf Hitler y el Partido Nazi. Otros creen que el tratado era necesario para evitar que Alemania iniciara otra guerra.
En última instancia, la decisión de si Estados Unidos debería haber ratificado o no el Tratado de Versalles es compleja. Hay argumentos válidos en ambos lados de la cuestión.