Tras la Revolución Francesa, los reyes de Europa se enfrentaron a una serie de temores que amenazaban la estabilidad de sus dominios.
Difusión de ideas revolucionarias y republicanismo
Los principios de libertad, igualdad y fraternidad se propagaron rápidamente, cuestionando la autoridad absoluta de la monarquía y favoreciendo la expansión del republicanismo.
Inestabilidad interna y rebeliones domésticas
El éxito francés inspiró a pueblos y clases sociales de otros países a exigir reformas sociales, económicas y políticas, lo que obligó a los monarcas a reprimir cualquier signo de disidencia para evitar levantamientos.
El ascenso de Napoleón Bonaparte y sus conquistas
Napoleón consolidó su poder mediante campañas militares que desestabilizaron el orden tradicional europeo. Su defensa de la autodeterminación nacional chocaba con el sistema basado en dinastías y monarquías.