Los primeros habitantes
Los primeros pobladores de lo que hoy es Bélgica fueron tribus celtas. En el siglo I a.C. fueron conquistados por el Imperio romano, que introdujo el cristianismo y dejó una huella administrativa duradera.
Época germánica
Tras la caída del Imperio romano, la región pasó a ser dominada por pueblos germánicos, entre ellos los francos. En el siglo V d.C. los francos fundaron el Reino de los Francos, precursor del futuro Reino de Francia.
El Tratado de Verdún y Lotharingia
En el siglo IX, el Tratado de Verdún (843) dividió el Imperio franco en tres partes: la occidental se convirtió en el Reino de Francia, la oriental en el Sacro Imperio Romano Germánico y la central en Lotharingia. Lotharingia se subdividió posteriormente en dos ducados: Lorena Inferior (norte) y Lorena Superior (sur).
Formación de los feudos belgas
En el siglo XIV, Lorena Inferior se partió en el Condado de Flandes al norte y el Ducado de Brabante al sur. En el siglo XV, ambos territorios se unieron bajo la Corona de Borgoña, creando los Países Bajos Borgoñones.
Dominio de los Habsburgo
Durante el siglo XVI, los Países Bajos Borgoñones fueron heredados por la dinastía Habsburgo, que los gobernó hasta el siglo XVIII. Tras la Guerra de Sucesión Española, la zona pasó a formar parte de los Países Bajos Austriacos.
Conquista francesa y unión con los Países Bajos
En el siglo XVIII, la República de los Países Bajos Austriacos fue ocupada por Francia. Después de la derrota de Napoleón, el Congreso de Viena (1815) incorporó el territorio a los Países Bajos Unidos.
Independencia belga
En 1830, una revolución llevó a la proclamación del Reino de Bélgica, separándose de los Países Bajos y estableciéndose como un estado soberano.