Antecedentes
En 1337 Inglaterra y Francia se enfrentaron en lo que se conocería como la Guerra de los Cien Años. El conflicto surgió por una serie de disputas heredadas y reclamos territoriales que se habían acumulado durante décadas.
1. Reclamación al trono francés
El rey francés Carlos IV murió en 1328 sin dejar varón. Su primo, Eduardo III de Inglaterra, era hijo de la hermana de Carlos, por lo que consideró que le correspondía el trono. Sin embargo, la nobleza francesa eligió a Felipe de Valois, descendiente masculino de la familia, como sucesor. La disputa sobre la sucesión legítima fue el detonante inmediato del conflicto.
2. La cuestión flamenca
Flandes, zona próspera que hoy pertenece a Bélgica y Francia, suministraba la mejor lana para la industria textil inglesa. Los flamencos mantenían estrechos lazos comerciales con Inglaterra y a menudo se rebelaban contra el dominio francés. El apoyo inglés a los rebeldes flamencos aumentó la hostilidad entre ambos reinos.
3. Problemas feudales
El rey de Inglaterra poseía extensas tierras dentro del territorio francés como vasallo del rey de Francia. Las obligaciones y privilegios vinculados a esas posesiones generaron frecuentes roces sobre el cumplimiento de los deberes feudales.
4. Alianza con Escocia
Francia respaldaba a Escocia en su lucha contra Inglaterra. Este pacto franco‑escocés enfureció a los ingleses y añadió un factor político a la escalada bélica.
5. Rivalidad económica
Ambas coronas competían por el control del comercio y de recursos estratégicos. La disputa por mercados, rutas marítimas y materias primas intensificó aún más la enemistad.