Historia de Europa

Arroz con leche: el secreto de la resistencia de la Gran Muralla China

Recientemente hablamos de la resistencia de las construcciones romanas; ahora nos centramos en la Gran Muralla China. A diferencia de lo que su nombre sugiere, no se trata de una única muralla, sino de una extensa red de fortificaciones construidas a lo largo de siglos bajo distintas dinastías.

Dimensiones y objetivo

Con una altura promedio de 7 m, un ancho de 5 m y una longitud total que supera los 20 000 km (incluyendo ramificaciones y obras secundarias), la muralla protegía el territorio chino de los ataques nómadas del norte y marcaba el límite de la tierra cultivable, facilitando la recaudación de impuestos y la administración del Estado. En otras palabras, la Gran Muralla servía tanto para impedir la entrada como para evitar la salida de los invasores.

Arroz con leche: el secreto de la resistencia de la Gran Muralla China

Orígenes y evolución

En el año 220 a.C., Qin Shi Huangdi, el primer emperador de una China unificada, ordenó la unión de los muros preexistentes del norte —algunos datan del siglo V a.C.— y la construcción de nuevas tramos que formarían la primera línea continua. Sin embargo, la mayor parte de la muralla que conocemos hoy data de la dinastía Ming (1368‑1644), que añadió más de 6 000 km de fortificaciones con técnicas avanzadas.

El “mortero de arroz”

Mientras que en épocas anteriores se utilizaba tierra compactada, los constructores Ming combinaron piedra en la base, ladrillos en la parte superior y una mezcla sorprendente: arroz glutinoso cocido mezclado con cal viva. Un estudio reciente publicado en la revista American Chemical Society por el Dr. Zhang de la Universidad de Zhejiang reveló que el componente clave de este mortero es el arroz.

El componente inorgánico es carbonato de calcio; el orgánico es la amilopectina del arroz glutinoso, que forma una microestructura compacta, estable y resistente.

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Reconstrucción en Xichang

En la provincia de Sichuan, en la ciudad de Xichang, se está recreando una sección del antiguo muro siguiendo las técnicas de la dinastía Ming. Los obreros fabrican ladrillos, los colocan y, curiosamente, hierven arroz en grandes calderos para preparar el mortero tradicional.

Del plato a la fortaleza

El mismo tipo de arroz glutinoso se emplea en platos típicos como el zongzi (arroz envuelto en hojas de bambú) y el nian gao (pastel de arroz para el Año Nuevo). Así, una receta culinaria se convirtió en la clave de la durabilidad de una de las mayores hazañas de la ingeniería militar.

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Fuentes: “When cuisine and construction merge”, “Revealing the ancient Chinese secret of sticky rice”.