Édouard Daladier fue un político francés que ejerció como Primer Ministro de 1938 a 1940. Su mandato coincidió con la escalada que condujo a la Segunda Guerra Mundial, especialmente con la política de apaciguamiento hacia la Alemania nazi y la posterior declaración de guerra tras la invasión de Polonia.
Trayectoria política
Miembro del Partido Radical, Daladier desarrolló una larga carrera en la política francesa, ocupando varios cargos ministeriales antes de suceder a Léon Blum como Primer Ministro en abril de 1938. Desde esa posición tuvo que enfrentar la creciente amenaza de la Alemania de Adolf Hitler.
Política de apaciguamiento
Con la esperanza de evitar un conflicto, Daladier firmó en septiembre de 1938 el Acuerdo de Múnich junto a Hitler, Neville Chamberlain (Reino Unido) y Benito Mussolini (Italia). El tratado permitió que Alemania anexara los Sudetes de Checoslovaquia. Aunque fue defendido como necesario para preservar la paz, el acuerdo fue ampliamente condenado como una traición a Checoslovaquia.
Fracaso del apaciguamiento y declaración de guerra
El Acuerdo de Múnich no detuvo a Hitler. En marzo de 1939 Alemania ocupó el resto de Checoslovaquia y, en septiembre, invadió Polonia. Francia y Reino Unido, que habían garantizado la independencia polaca, declararon la guerra a Alemania el 3 de septiembre de 1939.
Entrada de Francia en la contienda
Como Primer Ministro, Daladier lideró la coalición que incluía el apoyo del Partido Comunista francés y asumió personalmente la cartera de Defensa Nacional. Sin embargo, el ejército francés estaba mal preparado y los alemanes avanzaron rápidamente.
Dimisión y posterior captura
Tras la invasión alemana de Francia, Daladier renunció en marzo de 1940 y fue sucedido por Paul Reynaud. Tras la derrota francesa en junio de 1940, el régimen de Vichy lo arrestó y lo mantuvo preso bajo acusaciones de colaboración. Fue liberado en 1945 y volvió a ocupar un escaño en la Asamblea Nacional.
Legado controvertido
La figura de Daladier sigue siendo objeto de debate. Se le critica por su política de apaciguamiento y por no haber preparado adecuadamente a Francia para la guerra, pero también se le reconoce su intento de mantener la paz en Europa y sus esfuerzos por resistir la ocupación alemana.